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Barones del PP apuestan por introducir cambios en la estrategia del Gobierno

La formación que lidera Mariano Rajoy estrena 2018 en pleno proceso de reflexión tras la derrota en Catalunya y el avance de Ciudadanos

Nuria Vega

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Al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le crece la presión interna.  FOTO: efe

Al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le crece la presión interna. FOTO: efe

Son los siguientes en examinarse en las urnas y no quieren repetir la experiencia de 2015, cuando el PP se dejó dos millones y medio de votos en las elecciones locales y tuvo que ceder el gobierno en seis comunidades autónomas.

Algunos barones del partido, alertados por la derrota en Catalunya y la consolidación de su adversario directo en el centro derecha, plantean cambios en la estrategia tanto en el Gobierno como en Génova para entrenar el músculo de la formación ahora que todavía queda año y medio para los comicios autonómicos.

«Cuidado, porque las victorias te arrastran a nuevas victorias y en este momento es Ciudadanos quien se aprovecha de esa ola», advierte un dirigente territorial.

El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas otorgaba al PP en enero de 2017 un 33% en intención de voto.

En octubre el porcentaje descendió hasta el 28. El CIS, sin embargo, refleja en ese período una subida de cinco puntos para Ciudadanos.

Y aunque diversos cargos populares consultados conceden que pueden ser «fluctuaciones relativamente normales», temen que el siguiente sondeo tampoco sea favorable y reclaman a la cúpula del partido «no dormirse en los laureles».

Es esta tendencia, sumada al impulso anímico que para Albert Rivera supone la victoria lograda en Catalunya, la que inquieta en las filas conservadoras, donde se detectan serias dificultades para crecer en un espacio compartido con Ciudadanos.

Fuentes territoriales de la formación admiten que los comicios del pasado 21 de diciembre presentaban peculiaridades, como ocurre en el País Vasco, que perjudican al PP y comparten, por eso, con Mariano Rajoy que los resultados no son extrapolables al resto de España.

Pero sí preocupa el derrumbe cuando «el principal activo de la campaña de Xavier García Albiol era el Gobierno»

Los síntomas de que algo no marcha como debería han despertado en el PP viejas inquietudes y frustraciones. Si el Ejecutivo exhibe las cifras de empleo y las macroeconómicas como éxitos de la legislatura, los populares no entienden cómo es posible que todo eso no se rentabilice y que no ayude a reconectar con el electorado de la mayoría absoluta.

«Todos sabemos que esas amplias mayorías del pasado es difícil que vuelvan, pero tenemos que mirar a la gente del partido que como Alberto Núñez Feijóo lo está haciendo muy bien», apunta un representante regional.

Como él, dirigentes de diversos puntos de España coinciden en que sigue faltando lo mismo de siempre: una buena dosis de política que acompañe a la gestión gris del Gobierno.

Unos lo definen como «hacer pedagogía», explicar bien lo que se hace en Moncloa. Otros hablan de «refrescar mensajes» para combatir en el terreno de Ciudadanos.

Los hay que apuestan por un «discurso más emocional» que llegue al votante. Y los más osados probarían con «caras nuevas». Estos últimos no son mayoritarios y aclaran que no se trata de tirarlo todo por la borda. 

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