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Ciudadanos ve difícil gobernar aunque gane

Arrimadas no cree que PSC y PP la puedan ayudar a llegar a la presidencia de la Generalitat e insiste en reclamar el voto de los socialistas ante el riesgo de que Iceta busque un tripartito con ERC y los comunes

Cristian Reino

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Inés Arrimadas se propone acaparar todos los focos de los no soberanistas.  FOTO: efe

Inés Arrimadas se propone acaparar todos los focos de los no soberanistas. FOTO: efe

Tramo final de campaña y uno de los partidos que más probabilidades tiene de ganar los comicios, Ciudadanos, insistió ayer en presentarse como el voto útil constitucionalista porque es el único que puede derrotar a los partidos secesionistas, bien en votos o también en escaños.

El partido liberal, a través de sus dos primeros espadas, Albert Rivera, presidente del partido, e Inés Arrimadas, candidata a la presidencia de la Generalitat, intensificaron ayer los mensajes para reafirmar su base electoral y para seguir pescando en los caladeros de PSC y PP. Con dos argumentos, ambos en clave de advertencia.

El primero lo esgrimió Rivera. El líder de la formación naranja admitió que Ciudadanos lo tendrá muy complicado para gobernar porque, aunque gane los comicios, socialistas y populares no querrán darle su apoyo y que incluso podrían llegar a un pacto para formalizar este veto.

A su juicio, el PP, con tal de frenar a Ciudadanos a nivel nacional, lo que pondría en un serio aprieto a Mariano Rajoy, estaría dispuesto a acordar con el PSC para dar la presidencia a Miquel Iceta para evitar investir a Arrimadas. «Van a intentar pactar para que no gobierne Ciudadanos», afirmó.

Pero «el único cambio posible» en Catalunya pasa por su partido, dijo. El mensaje iba en la línea del que ya ha utlizado durante la campaña de que en esta ocasión votar a PSC y PP puede suponer «tirar el voto a la basura» si no sirven para sumar una mayoría.             

El segundo argumento lo puso sobre la mesa Inés Arrimadas. La candidata naranja apeló al discurso del miedo y acusó al PSC de estar pergeñando un tripartito con Esquerra y los comunes, a pesar de que Iceta lo ha negado durante la campaña por activa y por pasiva y en ERC no quieren saber nada de los socialistas.

El único que alimenta esta posibilidad es Catalunya en Comú, que casi a diario se ofrece a republicanos y socialistas para armar una mayoría de progreso y transversal.

El hecho de que esté pidiendo el «indulto para Junqueras» significa, según el razonamiento que hizo la candidata, que está «preparando un tripartito» con ERC.

Todo un fantasma para los votantes socialistas que aún tienen en el recuerdo la experiencia tormentosa de los tripartitos.

Caza socialista                     

Ciudadanos ha peinado durante la campaña algunos de los principales feudos del PSC en busca del voto que antiguamente conformaba el cinturón rojo de Barcelona y que en los últimos años se está ajando hacia el naranja.

Voto metropolitano, castellanohablante y harto de la deriva secesionista. En las elecciones generales, este elector socialista vota PSOE pero en esta ocasión puede decantarse por Arrimadas por sus posibilidades de victoria.

El gran resultado de Ciudadanos en 2015, con más de 700.000 votos y 25 escaños, fue a costa, en parte, del PSC. Se calcula que hay unos 75.000 votos fronterizos entre ambas formaciones.              

Así, Ciudadanos celebró el domingo su mitin central de campaña en L’Hospitalet, segunda ciudad de Catalunya por número de habitantes y a día de hoy el principal feudo del PSC.

Trata de seducir al votante menos catalanista del PSC y al que pueda prestar su voto pues por primera vez hay una fuerza no soberanista que está en disposición de ganar los comicios.

El cierre lo celebra mañana en el distrito barcelonés de Nou Barris, que siempre fue del PSC, pero que fue el mayor granero de votos de la victoria de Colau en las municipales y que en las elecciones del 27-D de 2015 se tiñó de naranja.

Ese fue el mensaje que trasladó ayer Arrimadas: Ciudadanos es la «única» formación constitucionalista «capaz de ganar» a los independentistas y poder «acabar con la pesadilla del proceso».

«El único cambio posible pasa por que la victoria sean tan clara» que tanto socialistas como populares se vean obligados a apoyar a Ciudadanos y dejarles gobernar, trasladó Rivera. 

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