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‘Con la información que tengo, sé que se impedirá el referéndum’

El líder de Ciudadanos afirma que ‘los sucesivos gobiernos han infravalorado lo que ocurría en Catalunya’ 

Sonia Andrino

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El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante su intervención ayer después de la reunión de la ejecutiva nacional de su partido en el Parador Nacional de Gredos (Ávila). Foto: EFE

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante su intervención ayer después de la reunión de la ejecutiva nacional de su partido en el Parador Nacional de Gredos (Ávila). Foto: EFE

- ¿Cuándo llegará la hora de la política para la situación en Catalunya? 
- La política se hará cuando tengamos interlocutores que quieran hacer política. El problema es tener gente que se salta las leyes, el Estatut, el reglamento del Parlament, incluso. El atropello que hemos visto ha sido vergonzoso. Yo espero que algún día incluso el nacionalismo catalán tenga de nuevo interlocutores como los había en los Padres de la Constitución. El nacionalismo catalán se ha tirado al monte como en el 34.

- ¿La situación que vive España no es lo suficientemente grave como para que ustedes aparquen sus diferencias y se pongan a trabajar juntos?
- A los que vivimos en Catalunya y estamos allí mucho tiempo nos duele doblemente, política y personalmente, porque hay una fractura social evidente. Me consta que la situación es tensa y está todo a flor de piel. Estás conmigo o contra mí... Nosotros hemos intentado tender puentes, pero siempre me he encontrado con un nacionalismo más radicalizado, con las CUP mandando y diciendo que ‘o referéndum antisistema, o no hay nada que hablar’. 

- ¿Qué hubiera hecho usted si hubiera sido estos días el presidente del Gobierno?
- Antes del 9-N yo lo hubiera hecho distinto. He sido muy crítico con lo que no hicieron el Gobierno y la Fiscalía, que lo permitieron todo, y siempre he dicho que se tenía que haber evitado el 9-N. Si yo ahora aterrizara de golpe en La Moncloa y me encontrara con esta semana que tenemos por delante, tampoco hubiera hecho cosas tan distintas. Tienes el margen que tienes: acudir al Tribunal Constitucional; la Fiscalía activar los mecanismos penales que creo que son importantes en este proceso; y luego impedir logísticamente que haya dinero público, que haya papeletas, que Hacienda preste dinero para ir en contra de la ley. 

El nacionalismo catalán se ha tirado al monte como hizo en el año 1934

- ¿Y después?
- Seguramente que ahí no coincidiremos tampoco con el Gobierno. Nosotros creemos que España necesita, después de cuarenta años, una actualización, un refuerzo incluso, de nuestro marco constitucional (competencias, financiación autonómica, infraestructuras...), y el PP cree que no hay que tocar nada. El inmovilismo no es una buena receta. Yo creo que hay que ser reformistas.

- ¿Qué riesgo hay de que los grandes partidos que creen en la idea de España acaben pensando más en una estrategia electoral, en los votos que podrán ganar o perder, que en solucionar el problema de la forma más beneficiosa? 
 -  La moción de censura que ha planteado Inés Arrimadas es el último cartucho que nos queda, y creo que la muestra de unidad es importante. Creo que la líder de la oposición lo está haciendo bien, y yo la apoyo. Esperemos que se pueda presentar la moción esta semana. 

- ¿Pensó alguna vez que llegaría este desafío institucional y político de convocar un referéndum de secesión?
- Pues le confieso que sí. De hecho, Ciudadanos nació en 2005 con un manifiesto que advertía de la deriva del nacionalismo catalán, y en aquel momento nos decían que éramos unos locos. Desde entonces ha ido creciendo esa deriva. Yo creo que ha habido una infravaloración por parte de los sucesivos gobiernos de España de lo que se estaba cociendo en Catalunya. La realidad es que había un plan que cuando llega la crisis económica y política en España, hay algunos que dicen «esta es la nuestra». Sí, la verdad es que hacía tiempo que lo veía venir.

- ¿Cuál ha sido el error? 
- Uno, entregarle Catalunya a los Pujol y al nacionalismo catalán, que lo hizo el PSOE primero y luego el PP, y permitieron que hicieran lo que les dio la gana con la educación, las subvenciones... Y en segundo lugar, cuando el PSC, en el que algunos confiábamos, resulta que forma un tripartito con ERC (legitima a este partido radical y lo convierte en partido de gobierno) y se pone a hacer otro Estatut que nadie lo había pedido. Llevan 35 años construyendo el plan. No hay casualidades.  

- ¿Ustedes tienen ya una estrategia para el día 2 de octubre?
- Sí. Todo el mundo nos reconoce que somos capaces de proponer un proyecto alternativo al agotamiento de los viejos partidos que han aprovechado los nacionalistas. Yo he visto anuncios en Catalunya de la ANC que dice que cuando sean independientes ya no habrá corrupción en Catalunya, que tendremos más empleo, que habrá menos enfermedades, y que todos los niños comerán postre en los colegios. Esto es impropio de un partido político. Es más bien de una confesión religiosa fundamentalista. 

- ¿Qué le diría a un empresario con intereses en Catalunya?
- Le diría que, con la información que tengo en este momento, que es mucha, sé que se va a impedir el referéndum ilegal, y que es probable que los días después la CUP y algunos radicales quieran impedir el curso diario en Catalunya. Creo que es necesario que los empresarios y sus patronales digan claramente que la seguridad jurídica de un país, tener el euro y estar en Europa, es fundamental. Las consecuencias de una secesión, que yo creo que no se va a producir nunca, son tremendas, económicamente inasumibles. Entiendo que los empresarios tengan temor, pero también les diría que confíen en los que tenemos que actuar: fuerzas de seguridad, jueces y política. 

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