Dos guardias civiles: 5 meses de baja por lesiones el 1-O en Vilabella y Mont-roig

Un caporal asegura que los concentrados lanzaron “piedras” contra los vehículos en La Ràpita

ACN

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Decenas de agentes de la Benemérita, en el pabellón ferial de la Ràpita. FOTO: ACN

Decenas de agentes de la Benemérita, en el pabellón ferial de la Ràpita. FOTO: ACN

Dos guardias civiles aseguran que estuvieron 5 meses de baja por lesiones en el dedo de una mano durante sus actuaciones de 1-O, uno en Vilabella (Alt Camp) y otro en Mont-roig del Camp (Baix Camp). El juicio del Procés se ha retomado este martes con más declaraciones a testigos miembros de la Benemérita que participaron en los dispositivos de la jornada del referéndum en diferentes municipios catalanes.

Un caporal que participó en la actuación en el pabellón de La Ràpita ha relatado que un grupo de concentrados lanzaron “piedras” contra los vehículos de la Guardia Civil cuando la comitiva se iba de la zona, y que sufrieron una “pequeña herida” por el lanzamiento de una moneda que le dio “cerca del ojo”.

Un agente también ha explicado que un concentrado le fracturó un dedo en una actuación en Vilabella (Alt Camp), motivo por el cual estuvo "cinco meses de baja". El guardia civil ha dicho que se encontraron fuera del colegio entre 150 y 200 personas, que "ocupaban totalmente el ancho de la calle que daba acceso al centro", con los brazos "fuertemente entrelazados". El agente ha explicado que un concentrado le cogió un dedo y que sintió una "contorsión". "Sentí una fuerte molestia que derivó en dolor según pasaba la jornada", ha asegurado.

El agente ha explicado que hacia las ocho del anochecer fue a una clínica de Tarragona, donde le diagnosticaron una fractura en el dedo de la mano, motivo por el cual estuvo "cinco meses de baja". Según él, el concentrado tenía intención de hacerle daño, a pesar de que el presidente del tribunal, Manuel Marchena, ha pedido al fiscal que no hiciera preguntas sobre la intención que tenía el manifestante.

El guardia civil ha relatado una "resistencia pertinaz" de los concentrados en Vilabella, con "puntapiés, escupitajos, empujones", a pesar de que ha explicado que posteriormente no hubo "ningún incidente" a la salida de la comitiva. Además, ha defendido que la Guardia Civil actuó "con proporcionalidad" y haciendo uso de la "mínima fuerza imprescindible."

Otro agente de la Guardia Civil también ha explicado una lesión en un dedo de la mano derecha por un puntapié de un votante mientras aguantaba la valla del Institut Ballester para que sus compañeros la abrieran. "Tuve que ser intervenido quirúrgicamente", ha dicho, y ha relatado que perdió " la movilidad del dedo" lo cual lo hizo estar 152 días de baja, es decir, unos 5 meses.

El miembro del instituto armado ha explicado que los concentrados en Mont-roig del Camp intentaron impedir con "puntapiés" que los agentes de la Guardia Civil abrieran la valla para acceder a su punto de votación. El agente ha explicado que respondieron con golpes de porra "en la parte baja del cuerpo" de los votantes y aun así "seguían dando golpes de pie". También ha admitido que utilizaron un "espray de defensa personal de la Guardia Civil" contra los votantes, que hizo posible dispersar los concentrados y abrir la puerta con una cizalla.

La actitud de los votantes concentrados a la primera fila, justo detrás de la valla, contrasta con el resto que "estaban con las manos levantadas" y decían "'somos gente de paz' y “votaremos'". Más atrás, también recuerda "gente de más edad" de más de cincuenta años que "estaban cantando". Aun así, el agente ha dicho que los increparon "desde que llegamos hasta que marchamos".

“Lanzamiento de piedras” en Sant Carles de la Ràpita

Un caporal de la Guardia Civil que actuó el 1-O en el pabellón de Sant Carles de la Ràpita (Montsià) ha explicado que vio "lanzamiento de piedras" contra vehículos de la Guardia Civil cuando ya marchaban del lugar con las urnas requisadas. Ha explicado que en el pabellón había entre 300 y 400 persona fuera del local y el mismo número adentro, y que los insultaron "cuando llegaron, impidiéndolos la entrada al local”.

El guardia civil, que ha explicado que su tarea era la de custodiar los vehículos policiales, ha relatado que la "masa" fue hacia los vehículos cuando la comitiva judicial ya salía "con las urnas", y que en aquel momento recibió el impacto "de una moneda en el ojo". "Me hizo una pequeña herida y se me hinchó", ha dicho, motivo por el cual fue asistido médicamente. También ha asegurado que en aquel momento vio como los concentrados "tiraban botellas de plástico".

En el momento de la salida con una veintena de vehículos, el caporal ha explicado que la comitiva de vehículos se cortó " en dos partes" y que, los que iban a la cola, recibieron "lanzamiento de bastantes piedras". "Estábamos parados y veía como llovían piedras a los compañeros", ha asegurado, por parte de entre 30 y 40 personas que "vinieron corriendo". El guardia civil ha asegurado que consiguieron las piedras de una rotonda y que algunas de ellas "no cabían en una mano". Según su relato, rompieron "dos cristales de un todoterreno de la parte trasera" de la comitiva.

A preguntas del abogado defensor Andreu van den Eynde, ha dicho que no ha visto ninguna grabación sobre el lanzamiento de piedras, a pesar de que ha remarcado que lo vio "en directo". El guardia civil ha dicho en respuestas a Marina Roig que vio como los agentes hacían uso de las porras en Sant Carles de la Ràpita, de donde se llevaron urnas. En cambio, ha añadido que no vio "si también fue así en Roquetes y Móra la Nova donde también actuó”

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