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ERC ratifica a Junqueras, Rovira y Aragonès

Los republicanos refuerzan su dirección para abordar el giro estratégico y afrontar la sentencia del Supremo

CRISTIAN REINO

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El presidente de ERC, Oriol Junqueras, está en prisión desde el 2 de noviembre de 2017. FOTO: ACN

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, está en prisión desde el 2 de noviembre de 2017. FOTO: ACN

Las bases de ERC ratificaron ayer a la cúpula del partido, presidida por Oriol Junqueras, con Marta Rovira como secretaria general; Pere Aragonès como coordinador nacional; y Marta Vilalta como secretaria general adjunta. ERC sentó así los cimientos para la nueva etapa tras la sentencia del Supremo contra los líderes del Procés.

Lo que hace el partido es asegurarse, pase lo que pase, una transición pacífica, sin apenas oposición interna. Desde que Oriol Junqueras pilota la nave republicana, la disidencia interna ha brillado por su ausencia. Ayer solo había su lista en liza. Con una participación del 57,14% (el doble que la registrada en el anterior congreso), Junqueras recibió el apoyo del 88,34% de los militantes, mientras que Marta Rovira fue ratificada con el 86,75%.

La cúpula republicana ensayará a partir de ahora una especie de bicefalia. La máxima autoridad seguirá siendo Oriol Junqueras, presidente del partido. Es quien manda y a quien todos consultan en prisión cuando tienen que tomar una decisión. No obstante, Junqueras será inhabilitado con toda seguridad si es condenado. La condena le cerrará el paso como candidato a la presidencia de la Generalitat. Por ello, ERC ha diseñado una cúpula con dos cabezas. Junqueras mandará en el partido y Pere Aragonès está llamado a ser el candidato a la Generalitat.

Además de máximos ejecutivos, Junqueras (en prisión) y Rovira (desde Ginebra), actuarán también de referentes morales para las bases. Más aún en un tiempo en que ERC es blanco de las críticas del secesionismo tras el giro hacia posiciones más pragmáticas. Ante las acusaciones de haberse rendido al autonomismo o de haber renunciado a la vía unilateral, ERC conserva la carta que le permite decir que tiene a su presidente en prisión y a su secretaria general «en el exilio». Un buen escudo para quien les llame «botiflers», que son muchos.

ERC pone además al partido en la cámara de salida para la contienda electoral en Catalunya, con la que pretende dar el sorpasso a los postconvergentes. Se prepara asimismo para el congreso que celebrará en noviembre, donde consumará el giro estratégico emprendido desde el fracaso del proceso secesionista en octubre de 2017.

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