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El camarote de Puigdemont

El Parlament de Catalunya vive una caótica jornada en la que el President se aplica el principio de que 'a veces, para dar dos pasos hacia adelante primero debe darse uno hacia atrás'

Octavi Saumell

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El Parlament ha vivido este martes una jornada de intensa actividad

El Parlament ha vivido este martes una jornada de intensa actividad

La (casi histórica) jornada de este martes en el Parlament de Catalunya es digna del Camarote de los Hermanos Marx. Una jornada larga, intensa, llena de dudas y de ilusión y, también, de incertidumbre. Y expectación. Mucha expectación.

La comparecencia de Puigdemont era muy esperada, y demuestra que el caso catalán ha trascendido las fronteras del Estado español. Los más de dos millones de personas que votaron en el referéndum del pasado 1 de octubre, junto a las imágenes de violencia que se apreciaron, han puesto las reivindicaciones de Catalunya en portada de los principales medios informativos internacionales. Prueba de ello es que el discurso de Puigdemont concentró a un cifra récord de periodistas: unos mil, más de la mitad de los cuales de fuera de Catalunya. Uno de ellos era Xabier, de un pequeño periódico del Pais Vasco, que reconoce que "el caso catalán se vive con mucho interés" en Euskadi. 

La vicepresidenta del Parlament, Anna Simó, este martes hablando con los periodistas.
La vicepresidenta del Parlament, Anna Simó, este martes hablando con los periodistas.

Acceso bloqueado

Desde primera pora de la mañana la expectación era máxima en el Parc de la Ciutadella. Los cuerpos de seguridad bloquearon todos los accesos al Parlament, y con vehículo rodado era completamente imposible acercarse más allá de la Estació de França ya desde las 9 horas. Había más de una decena de furgonetas de los Mossos. Albert era un joven que vino desde Granollers para estar presente en un día que él esperaba que fuera "el de la libertad" de Catalunya. Nada más lejos de la realidad. El joven deberá esperar (como mínimo) un poco más. Una vez en ese punto, diputados y periodistas debieron superar hasta tres controles de seguridad para poder entrar en las instalaciones de la cámara legislativa catalana. Por cierto, el zoo estaba cerrado. El espectáculo no era apto para fieras...sólo para las de tipo político

La mañana, muy intensa y con una gran actividad en el Parlament,estuvo marcada por la reunión de la Mesa y por la validez jurídica -o no- de la comparecencia del President. A media mañana, el diputado de Catalunya Sí que es Pot Joan Josep Nuet -firme defensor del referéndum para votar que No- aseguraba en un encuentro sin micrófonos con los periodistas que la declaración de Puigdemont "no tendrá ninguna validez jurídica" ya que la mesa no había admitido a trámite una comunicación del Govern sobre los resultados del 1 de octubre. "Será una declaración que tendrá efectos mediáticos y políticos, pero el Senado no podrá actuar" afirmaba Nuet, vestido sin americana ni corbata y con la camisa por fuera y con zapatos deportivos. Acto seguido, la vicepresidenta del Parlament, Anna Simó (Junts pel Sí), matizó al diputado de los comuns. siguiendo la misma linea: un off con los profesionales de la información. Todo seguía, pues, en el aire, a menos de cinco horas de que Puigdemont subiera al estrado.

¿Una llamada de una potencia mundial?

Cada minuto que pasaba había más rumores. "Lo tiene muy claro, de hecho es un sector de ERC el que parece que está más callado" afirmaba un representante del PDeCAT, quien reconocía no saber aún el contenido exacto del discurso de un President que no explicó sus detalles a su grupo parlamentario hasta su llegada a la cámara legislativa, pasadas las 17.30 y ante una impresionante expectación. Antes, el grupo formado por PDeCAT, ERC, Demòcrates e independientes comió conjuntamente en un salón interior de una cafetería del Parlament donde pudo verse al portavoz de Podem Catalunya, Albano Dante Fachín, devorando galletas mientras se esperaba para recoger varios bocadillos. O al líder de Catalunya Sí que es Pot, Joan Coscubiela sentado en la barra del bar. Por la zona de restauración también se dejaron ver el exdiputado de la CUP David Fernández, la exconsellera Irene Rigau o el expresidente del Parlament, Ernest Benach. Tampoco faltó la representación tarraconense, encabezada por el delegado del Govern, Òscar Peris, y el diputado en el Congreso y alcalde de Tortosa, Ferran Bel, quien no se separó del portavoz del PDeCATen la cámara alta de Madrid, Carles Campuzano.

Los habituales del Parlament aseguran que nunca habían visto a tantos medios de comunicación. "No damos al abasto. Es una locura" explicaban los profesionales de la información. Ya estaba a punto de llegar la hora inicialmente prevista para el discurso de Puigdemont, cuando -por sorpresa general- el President decidió retrasar una hora la comparecencia. En ese momento, el caos y la incertidumbre se apoderaron de los pasillos del Parlament. Y en medio de todo el lío, sobresalió -no sólo por sus dos metros de altura- el portavoz del PP, Xavier García Albiol, quien negó que la prórroga se debiera a ninguna oferta del Gobierno Central. "No es así, Puigdemont debe cumplir la legalidad" reiteraba una y otra vez el líder popular ante los medios de comunicación. 

En ese momento, muchos fueron los rumores que circularon entre los asistentes. El primero, que la CUP no estaba de acuerdo con el redactado del texto y que amenazaban con boicotear la intervención del President. También circuló que el Puigdemont habría recibido una posible llamada de última hora de un "altísimo representante de una potencia internacional", en la que éste podría haber hecho llegar una oferta al ejecutivo catalan mediante un mediador.   

Finalmente, ya pasadas las 19 horas, Puigdemont compareció y, seguramente por la presencia de tanta presencia internacional, hizo una cronología de los desencuentros entre Catalunya y España. Esta vez, pese a las enormes expectativas que se generaron, el President optó por dar una última oportunidad al diálogo, en una decisión que generó una cierta decepción entre el independentismo más revolucionado. "Ha podido más la razón al corazón" indicaba Rosa, una veterana que en ese momento se encontraba frente a la Estació de França. La de este 10 de octubre no ha sido, pues, la última batalla del proceso hacia la independencia. A veces, para dar dos pasos hacia adelante primero debe darse uno hacia atrás. 

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