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«El juicio es una obra de teatro que no sabemos cómo acabará»

Ámbito familiar. El esposo de la expresidenta del Parlament, Bernat Pegueroles, también natural de Xerta, viajó este lunes a Madrid y asiste las dos primeras jornadas de la vista en el Tribunal Supremo

Xavier Fernández José

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Bernat Pegueroles y Carme Forcadell, ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya el 16 de diciembre de 2016 poco antes de declarar por desobediencia. Detrás, algunos de los que serán juzgados a partir de hoy: Jordi Sánchez, Oriol Junqueras y Jordi Turull. FOTO: Rafa Garrido/ACN

Bernat Pegueroles y Carme Forcadell, ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya el 16 de diciembre de 2016 poco antes de declarar por desobediencia. Detrás, algunos de los que serán juzgados a partir de hoy: Jordi Sánchez, Oriol Junqueras y Jordi Turull. FOTO: Rafa Garrido/ACN

El juicio contra los doce líderes independentistas se inicia este martes, 12 de febrero. Entre las personas que se sentarán en el banquillo de los acusados en el Tribunal Supremo está la que fuera líder de la ANC y presidenta del Parlament, Carme Forcadell, nacida en Xerta en 1955.

La Fiscalía solicita para Forcadell 17 años por un presunto delito de rebelión y la Abogacía del Estado, 10 por sedición. Lleva en la cárcel desde el pasado marzo, primero en Madrid, luego en Tarragona (en Mas d’Enric) y ahora de nuevo en Madrid.

Su esposo, Bernat Pegueroles,  de 72 años, también es natural de Xerta. Sin embargo, ambos iniciaron su noviazgo cuando residían en Sabadell. Bernat es informático, al igual que los dos hijos de la pareja, Bernat y Ferran. Ambos trabajan en el negocio familiar.

El esposo de Forcadell siempre había preferido permanecer en el anonimato. Una de las pocas fotografías en que aparecen juntos es la que ilustra esta entrevista, tomada el 16 de diciembre de 2016, día en que Forcadell tuvo que declarar ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya por los presuntos delitos de prevaricación y desobediencia.

Pegueroles viajó ayer a Madrid en el puente aéreo para asistir al arranque del juicio contra su esposa. Dos familiares de cada uno de los procesados disponen de sendos puestos reservados en la sala de vistas del Supremo.

¿Cómo se siente ante el inicio del juicio?
Era una cosa esperada. El juicio es una obra de teatro que no sabemos cómo acabará. Es todo menos un juicio justo.

¿Cuándo fue la última vez que vio a Carme?
Antes de que la trasladasen a Madrid desde Mas d’Enric. Carme tiene ganas de que el juicio comience ya, que el tema avance. Llevan once meses en que todo está parado, que están encerrados sin que se les dé ninguna explicación. 

¿Qué le explica su esposa de la vida en prisión?
Me comenta alguna anécdota, pero sobre todo hablamos de la familia. 

¿De su nieto, que apenas tiene un año de edad?
Del nieto, los hijos, los hermanos, los cuñados... Somos bastante familia.

Cuénteme que anécdotas le explica Carme.
Prefiero no explicarlas porque afectan a otras personas. Tiene que convivir con los que están allí dentro. No puede quedar mal.

¿Qué pensó cuando vio las imágenes del furgón que trasladaba a los doce presos a cárceles de Madrid?
Aquel traslado fue una crueldad, una animalada. No sé a qué cabeza pensante se le ocurrió eso, pero es una bestialidad.  

¿Animalada? ¿Piensa que la deberían juzgar en Catalunya y no en Madrid?
Esa es otra cuestión. Me refiero a la manera en que está montado el transporte de los presos. Es cruel.
Tanto Ciudadanos como el PP han repetido hasta la saciedad que Carme Forcadell tenía privilegios en la prisión de Mas d’Enric. 
No tenía ninguno. Cumplía las normas de la prisión en número de visitas, su duración, las comidas, la celda... Incluso había cosas que estaban peor en Mas d’Enric que en Madrid.

¿Qué cosas? Mas d’Enric es una prisión nueva.
No porque una prisión sea más bonita quiere decir que tenga más buena luz... Depende de las presas, de la comida, del director, de muchas cosas... Carme sí que recibía más visitas que otras presas, pero eran visitas institucionales. Es algo que está fijado por ley.

Imagino que, pese a todo, está orgulloso de su mujer.
¿Pese a todo? Pese a nada. Carme no ha hecho nada malo. Claro que estoy orgulloso de ella. ¿Qué quiere decir pese a todo?

¿Nunca ha pensado «¿por qué Carme se ha metido en estos líos»?
No. Cada uno hace lo que quiere en su vida. 

¿Qué hace usted para intentar superar la tristeza de tener a su esposa encarcelada?

No se puede hacer nada. Aguantarme y ya está. 

Carme es una mujer inteligente. ¿En serio que en ningún momento pensó que el Estado reaccionaría con contundencia al intento de independencia?
Pensaban que España era una democracia. Y resulta que no lo es. Su actuación no se corresponde con una democracia. También pensaban que Europa haría alguna cosa y no ha hecho nada.

Los estados velan por sus propios intereses, son egoístas.
Eso es la opinión de cada uno.

Carme está en prisión mientras que el expresident Carles Puigdemont reside en Bélgica. En el exilio, según unos. Huido, según otros. Pero en todo caso, fuera de la cárcel.
Su presencia allí ha servido para que se vea que lo que hicieron Carme (y los otros líderes independentistas) no fue nada malo y que la actuación del Estado español está fuera de la Ley. Es un factor muy bueno de cara a explicar la realidad de Catalunya. 

¿Qué le diría a Pablo Casado o a Albert Rivera?
Nada. No tengo nada que hablar con esa gente. Dicen mentiras constantemente.  

¿Qué pasará en el juicio en el Supremo?
Ni idea. Como es una obra de teatro, la harán acabar como quieran. No hay justicia.

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