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¿El terrorista de Las Ramblas asesinó al cooperante?

Se trabaja con la tesis de que el yihadista de la furgoneta huyó en metro y luego asesinó con arma blanca al conductor del Focus

M.Sáiz-Pardo

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Los Mossos d’Esquadra, durante el operativo del jueves. En su huida, el conductor embistió en la Diagonal a una patrulla. Foto: efe

Los Mossos d’Esquadra, durante el operativo del jueves. En su huida, el conductor embistió en la Diagonal a una patrulla. Foto: efe

Los Mossos insisten: el asesinato de Pablo, el cooperante español de 35 años hallado en el asiento trasero de su Ford Focus desangrado a puñaladas después de que su vehículo se saltara un control tras el atentado de Las Ramblas, sigue siendo una investigación al margen de la célula yihadista. 

Pero, a pesar del mutismo absoluto del cuerpo autonómico sobre el que ya es el aspecto más confuso de los atentados del jueves, cada vez son más las fuentes policiales que apuntan a que Pablo fue víctima del terrorista que embistió a la multitud en el centro de Barcelona. Aun así, los Mossos ni confirman ni desmienten. 

No contaba con sobrevivir

Los investigadores trabajan con la tesis de que el terrorista de la furgoneta de Las Ramblas jamás contó con la posibilidad de salir vivo de la embestida multitudinaria. Es más, que ni siquiera pretendía sobrevivir porque su objetivo era morir en una «clásica acción de martirio».    

Ante esta situación, habría improvisado para escapar. En un principio se habría refugiado entre la multitud que huía despavorida, logrando alcanzar la cercana estación de metro de Liceu, que todavía no había sido cerrada.

La incógnita sigue envolviendo el aspecto más confuso de los atentados

 Bajo tierra habría sorteado la ‘operación Jaula’ de la superficie recorriendo todo lo largo de esa línea 11 hasta el final de trayecto, la parada de Zona Universitaria. Se alejó todo lo que pudo de la zona del ataque y, cuando volvió a la superficie, buscó un nuevo método de huida. Fue entonces cuando en algún momento se topó con el cooperante que conducía su vehículo. Tras apuñalarle, se hizo con los mandos del turismo y trasladó a su víctima al asiento de atrás, malherida y desangrándose.

Unos minutos después emprendió su huida en el Ford Focus en dirección sur hacia la provincia de Tarragona. En su huida embistió en la Diagonal a una patrulla de la ‘operación Jaula’ que, a pesar de sus disparos, no pudo detenerle.

  El vehículo, con Pablo moribundo en el asiento trasero, fue localizado a las 19.24 horas del jueves  por las fuerzas de seguridad a tres kilómetros del control, frente al edificio Walden, ya en el municipio de Sant Just Desvern. Los funcionarios no asistieron al cooperante creyendo que se trataba de un terrorista herido por los disparos y que podía ser una trampa para inmolarse con explosivos.           
  Los Mossos hicieron llegar a los Tedax. Cuando finalmente a las 23.00 horas los artificieros confirmaron que la zona era segura, el rehén llevaba varias horas muertos. La autopsia confirmó que murió desangrado por heridas de arma blanca y no por disparos.         

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