La Fiscalía ve a Trapero como el jefe de la sedición del 1-O

Carballo, firme defensor de la rebelión, trata ahora de convencer al tribunal de que el exMajor contribuyó a la algarada callejera del Procés

MATEO BALÍN

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Los acusados, ayer. A la izquierda, en segunda fila, detrás de Trapero, el tarraconense César Puig. FOTO: EFE

Los acusados, ayer. A la izquierda, en segunda fila, detrás de Trapero, el tarraconense César Puig. FOTO: EFE

El teniente fiscal de la Audiencia Nacional, Miguel Angel Carballo, ha sido uno de los principales defensor del delito de rebelión durante el Procés en Catalunya por el intento de ruptura del orden constitucional. Pero las consecuencias de la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes políticos y sociales le ha obligado a cambiar sobre la marcha el traje de faena para justificar ahora la sedición (delito contra el orden público).

Ayer, en la antepenúltima sesión del juicio contra la cúpula de los Mossos d’Esquadra, Carballo se convirtió en un feroz defensor de que el exmajor Josep Lluís Trapero fue autor «directo» de la sedición durante aquel otoño caliente de 2017 en Catalunya. Unos hechos que ya han sido probados por el Supremo, afirmó. Dijo que el acusado contribuyó con su pasividad y permisividad a la algarada callejera del 20 de septiembre y que su desidia ayudó a la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre.

La estrategia del número dos de la Fiscalía de la Audiencia Nacional para tratar de convencer al tribunal incluyó el episodio del plan de detención del expresidente Carles Puigdemont. Trapero reveló ante el Supremo este cometido si se consumaba la intentona secesionista y Carballo lo usó para poner en duda la versión del acusado (se enfrenta a 10 años de prisión y a 10 más de inhabilitación y/o al delito de desobediencia en caso de no consumarse la sedición).

Carballo expuso en su informe de conclusiones que le parecía significativa «esa forma de querer presentarse como cumplidor de las ordenes judiciales y fiscales» anunciando el dispositivo contra Puigdemont. «Es curioso. Tanta pasividad, tan poca actuación cuando tenía órdenes expresas del fiscal primero y después del juez» para impedir el referéndum, «y cuando nadie se lo pide decide llevar esa actuación de oficio», ironizó el teniente fiscal.

Para argumentar sus dudas, Carballo relató que, cuando el exmajor declaró ante la juez de la Audiencia, «no comunicó expresamente a nadie que tenía un plan» y solo respondió, a preguntas de su abogada, que, si se lo hubiesen pedido, lo hubiera detenido. Además, añadió, solo consta que remitió una carta al fiscal y al juez para ponerse a disposición. «Algo realmente sorprendente. ¿Es que antes no estaba a disposición si era necesario esa carta?», se preguntó el fiscal, que recordó que no fue hasta su declaración como testigo en el Supremo cuando habló de ese plan. Es en ese momento, prosiguió, «cuando se viene arriba y declara de motu proprio que elaboró un plan» y tras mostrar en el juicio un correo de fecha 25 de octubre de 2017, «que no tiene nada que ver».

Asimismo, en su defensa de que los cuatro acusados en este juicio cometieron un delito de sedición, el fiscal subrayó que tanto en el cerco a la consejería de Economía el 20 de septiembre como en el 1-O «fue una consciente dejación del orden público hasta permitir que la situación deviniera imposible y quedase en manos de una violencia tumultuaria. Una multitud alzada dirigida a impedir el cumplimiento del mandato judicial», definió.

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