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La historia de los jóvenes que se radicalizaron en Ripoll

Todos los terroristas implicados en los ataques eran varones muy jóvenes, de origen marroquí y residían en esta localidad de Girona

Koldo Domínguez

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Desde el pasado jueves son los fugitivos más buscados del país. Son jóvenes de entre 17 y 28 años, de nacionalidad marroquí y residentes en Ripoll. Esta localidad de Girona es el nexo de unión de los presuntos implicados en los atentados de Barcelona y Cambrils. Tanto los cuatro ya detenidos, como los abatidos que han sido identificados y los que permanecen en fuga se criaron en sus calles, estudiaron en sus centros públicos, rezaron en la misma mezquita y hasta compartieron club de fútbol-sala.

Ripoll tiene un censo de 10.000 habitantes, de los que un 10% son inmigrantes, en su mayoría magrebíes que llegaron al pueblo con el 'boom' económico de finales de los años noventa.

La 'pista Ripoll' arrancó con Driss Oukabir (28 años), quien el jueves por la tarde acudió a la comisaría de Ripoll acompañado de su madre tras ver su fotografía en la televisión. Su documentación había aparecido horas antes en el interior de la furgoneta de Las Ramblas. A los agentes declaró que se la habían robado meses antes y sospechaba que había sido su hermano menor, Moussa. Driss permanece detenido.

Radicalización exprés

Moussa Oukabir (17 años, cumpliría 18 en octubre) fue identificado como uno de los cinco terroristas abatidos de madrugada en Cambrils. Vivía en Ripoll con sus padres, un matrimonio originario de la población marroquí de Aghbala, que llegó a Cataluña hace 25 años y que, según los vecinos, "está perfectamente integrado en el pueblo".

Con nacionalidad marroquí, aunque nacido en Ripoll, y poseedor del Número de Identidad de Extranjero (NIE) desde 2005, Moussa estudió en la Escola Pública Abat Oliba y jugó hasta cadetes en la Escola de Futbol Sala de Ripoll, donde también militó Chemlal. "Eran chavales de lo más normales, de los más tímidos de la plantilla, de esos a los que tienes que pincharles para sacarles la garra en la cancha", confesaba ayer a este periódico un exdirecitivo del club. Sin antecedentes penales, ambos dejaron de jugar "hace un par de años". Y hasta entonces, "nunca habían mostrado interés por la religión", por lo que se habrían experimentado una radicalización exprés -en Ripoll hay una mezquita en el carrer Sant Antoni y un segundo lugar de reunión en el carrer del Progres-.

No obstante, como cualquier otro adolescente, Moussa había dejado un rastro en las redes sociales sobre su incipiente radicalización. Bajo el pseudónimo de '@Moussastreetboy', hace dos años, con 15, dejó escrito que si él fuese por un día "rey absoluto", "mataría a los infieles y sólo dejaría a los musulmanes que sigan la religión".

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  • Atentado terrorista en Barcelona

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