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Catalunya Parlament

Las 24 horas de locura de Carles Puigdemont

El Govern advierte a su personal no fijo que la próxima semana puede quedarse sin trabajo por la aplicación del 155 

Octavi Saumell

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El President Carles Puigdemont, este jueves, a su llegada al Parlament de Catalunya. FOTO:efe

El President Carles Puigdemont, este jueves, a su llegada al Parlament de Catalunya. FOTO:efe

El President, el Consell Executiu y los trabajadores de la Generalitat de Catalunya viven días de locura. La inminente puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución Española –avalado este jueves por el Senado y que será aprobado por parte del Gobierno Central– deja la estructura administrativa del Govern en una situación muy débil. «Si ahora ya tenemos problemas para pagar facturas de 2.000 euros, la próxima semana ya puede ser un caos», afirma una fuente consultada por este periódico en referencia a la intervención de la contabilidad que el Estado ya decretó el pasado mes de septiembre. 

La gestión del día a día de la corporación autonómica es compleja. Todo pasa por Madrid. Y esta situación aún se acentuará con el famoso artículo, dejando el autogobierno de Catalunya muy debilitado. Este factor era el pasado miércoles una de las bazas que el President Puigdemont tenía a su favor para tirar hacia adelante la proclamación de la independencia. De hecho, en algunos departamentos del Govern se citó a los empleados no fijos para informarles que ese día sería con toda seguridad su última jornada en la Generalitat, ya que «la próxima semana ya estaremos intervenidos», indican las fuentes. Por ello, se les anunció que les pagarían los días pendientes de retribuir y que prepararían los papeles del paro, ya que algunos de estos trabajadores llegaron con el conseller o el secretario general de confianza del Consell Executiu. Además, este personal que no es propio de la estructura fija borró parte de la información que tenían en sus ordenadores, como son algunos correos electrónicos sensibles por la información confidencial que contenían y ya tenían cita para devolver sus acreditaciones. 

 ¿Problemas para ser 68?
La afectación a la estructura no es, ni de lejos, el único problema con el que se ha encontrado Puigdemont. Durante los últimos días el President ha negociado con su partido (el PDeCAT) y ERC el texto que se votará en el Parlament. El primer factor es si esta votación será pública o secreta. La primera permitiría ver los diputados que apoyan la nueva República, mientras que hacerlo en secreto evitaría que los que voten «Sí» tengan problemas con la justicia.   

Puigdemont también ha encontrado oposición por parte de su propio grupo parlamentario. El diputado no adscrito Germà Gordó no apoyará la DUI, mientras que el entorno de Santi Vila tampoco, por lo que Puigdemont podría ver peligrar la mayoría mínima de 68 diputados necesarios para aprobar la proclamación de independencia. Pese a ello, el Parlament votará este viernes si quiere ser un nuevo Estado o bien si se acaba la legislatura, se aplica el artículo 155 y se convocan elecciones autonómicas. Alea jacta est. 

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