Las bodas catalanas de otoño a la segunda y sin convite ni barra libre

Varias parejas que se han casado en los últimos días han explicado que no han tenido tiempo de cambiar los planes ni buscar un plan B más que celebrar como estaba prevista la ceremonia civil o religiosa

EFE

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Aumenta el número de parejas que prefieren no volver a posponer su boda y celebrarla adaptándose a las posibilidades y restricciones. EFE

Aumenta el número de parejas que prefieren no volver a posponer su boda y celebrarla adaptándose a las posibilidades y restricciones. EFE

Las celebraciones matrimoniales de este otoño en Cataluña, en la mayoría de casos uniones ya pospuestas de la primavera y verano 2019, se han visto alteradas por la restricciones que en muchos casos de la noche a la mañana han dejado a novios e invitados sin convite ni barra libre. 

Varias parejas que se han casado en los últimos días han explicado que no han tenido tiempo de cambiar los planes ni buscar un plan B más que celebrar como estaba prevista la ceremonia civil o religiosa y hacer el viaje de novios más o menos adaptado, pero dejar el convite para más adelante. 

Una de esas novias es Raquel, de Caldes de Montbui (Barcelona), cuya fecha inicial de despedida de soltera, el 14 de marzo de 2019, ya vaticinaba una boda llena de sobresaltos. 

Cuando a causa de la COVID-19 se vieron obligados a posponer su enlace previsto para el 15 de mayo y les propusieron el 23 de octubre, a la pareja le pareció que "daba tiempo de sobra para que la situación volviera a la "normalidad", ha dicho la recién casada a Efe. 

Lejos de eso, los contrayentes han tenido que cancelar el convite por las restricciones en la hostelería en Cataluña: "Ya lo haremos cuando se pueda, ¿cuándo va a ser?, pues mira, no tenemos ni idea". 

Resignada ante el "enésimo cambio de planes" en un enlace más cargado de complicaciones de lo que nunca imaginó, la novia ha explicado que no querían volver a posponer la boda. 

"Mira, ya estábamos decididos a casarnos sí o sí porque igualmente no sabemos cuándo realmente cambiará la cosa. Así que nos casamos, nos vamos de viaje de novios, y luego ya veremos", ha afirmado la novia, quien como su pareja ha pasado las últimas semanas vigilando su peso para que los trajes que les ajustaron en mayo aún luzcan. 

Por ahí también ha pasado María, que contrajo matrimonio el pasado 17 de octubre en el monasterio de Sant Cugat (Barcelona), un enlace tras el que siguió una comida con padres y hermanos, para no superar las limitaciones. Una comida en casa que más parecía una comida de domingo que una celebración nupcial. 

En su caso no tuvo ni siquiera 48 horas de hacerse a la idea de que no habría convite (tampoco los invitados) pues el anuncio de cierre de bares y restaurantes -ya prorrogado- por parte de la Generalitat les cogió de imprevisto. 

"Ya había significado un gran problema cambiar las mesas de diez personas a seis personas como decretaron primero. Parece una tontería, pero es un temazo", ha rememorado entre risas. 

Desde su luna de miel, en un Norte de España que han cambiado por Kenia, dadas las circunstancias y limitaciones, ha explicado que ni a ella a su pareja les apeteció posponer la boda. 

"No nos tiró para atrás el tema mascarilla, aunque es cierto que las fotos no lucen tanto", ha contado. 
"Es verdad que la situación era rara, pero eso también aportaba que fuera especial. Fue una ceremonia muy bonita. En estos tiempos todo se siente más y distinto", ha señalado sobre el ambiente en el enlace. 
La COVID también afectó en la lista de invitados, dado que además de "varios amigos que habían dado positivo" tampoco pudieron asistir familiares que tenían que viajar desde otras zonas de España. 
María celebra que al menos no les haya traído costes económicos sobrevenidos al posponer el convite: "Los proveedores se hacen a la idea y se han portado muy bien". 
Sobre esa gran celebración pendiente, "el fiestón o la reboda, no sé cómo lo llamaremos aún", ha dicho, esperan hacerlo el próximo mes de abril. "Aunque a estas alturas mejor no hacer planes", ha añadido. 

Según un estudio de Bodas.net, ha aumentado el número de parejas que prefieren no volver a posponer su boda y celebrarla adaptándose a las posibilidades y restricciones de seguridad por la COVID. 

En el caso de España, si en primavera solo el 13 % de los futuros contrayentes optaban por mantener la fecha del enlace, ahora son el 44 %. 

Quizá porque en aquello de "en lo bueno y en lo malo" hay que aplicárselo desde el principio.

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