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«Lo que estamos viviendo no es tan pacífico»

Pese a las amenazas que reciben desde hace varias semanas, los socialistas no descartan ver a Iceta como president de la Generalitat

David Guadilla

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Iceta, ayer, con el ‘Icetaton’, medicamento imaginario para solucionar la situación en Catalunya.   foto: efe

Iceta, ayer, con el ‘Icetaton’, medicamento imaginario para solucionar la situación en Catalunya. foto: efe

A los socialistas catalanes les rodean varias sensaciones. Y algunas son contradictorias.

Una es la tensión que genera el procés, una tormenta que ha traído escenas hasta hace bien poco inimaginables.

La sede que el PSC tiene en pleno centro del Eixample barcelonés es un buen ejemplo de cómo está el ambiente. Situada a pie de calle, fue inaugurada hace un año con el objetivo de acercar a la ciudadanía.

Una superficie diáfana a la que se accede tras atravesar una enorme puerta de cristal que desde hace semanas luce decorada con el recuerdo del ladrillazo que le lanzaron unos desconocidos. «Es como un símbolo, no la pensamos arreglar», subraya Marc Guallar, un joven militante de 26 años que tiene claro que «lo que estamos viviendo no es tan pacífico como algunos nos quieren hacer creer». 

Lo que permanece en la memoria de los socialistas catalanes es que en esta campaña dos miembros de las juventudes han sido agredidos en L’Hospitalet, que se haya tenido que asignar escolta a algún parlamentario después de haber sido amenazado en plena calle o que algunos familiares, por ejemplo, la madre de Marc, hayan planteado a su hijo la posibilidad de abandonar Catalunya. «Es que han fracturado la sociedad. La división es real». 

Maribel Sánchez, otra veterana del partido, ha encontrado en el silencio una forma de evitar problemas en su círculo más cercano. «No se habla de política». «En mi familia lo he prohibido», zanja Patxi Ferré, que acude a diario a la sede a ayudar en lo que se pueda.

Hoy toca meter propaganda en los sobres. «A mí no me preguntes por el discurso político, yo soy como una abeja trabajadora». Una contención que se rompió a finales de octubre en la manifestación de Sociedad Civil Catalana. «Hablamos los que solemos estar callados, y eso les cogió a contrapié», dice Sánchez.

El procés y todo lo que se mueve a su alrededor ha vuelto a hacer crujir las costuras de un partido acostumbrado a vivir al límite.

El apoyo a la aplicación del artículo 155 provocó algunas dimisiones, «pero si esto fuera una empresa, la cuenta de resultados sale positiva», sostiene Sánchez.

Y ahí aparece la segunda gran sensación en la que vive el PSC. La del optimismo. Entre «moderado» y «alto». La afiliación está aumentando, la gente se acerca a los locales y las encuestas dibujan un escenario relativamente bueno, sobre todo por la gente que acude a los mítines de Miquel Iceta.

«Vivimos un momento del todo contradictorio. Está todo el jaleo del independentismo, pero como PSC estamos más cohesionados. Sensaciones internas como estas no teníamos desde años», sugiere Pascual.

«Estamos más tranquilos. Ahora vamos todos a una», recalca Adrián. «Estamos en un momento dulce», coinciden varios de ellos.
¿Tanto cómo para que Miquel Iceta sea el futuro president? Luis se lo piensa. «Hay mucho voto oculto y creo que nos beneficia. A partir de ahí...».

Por toda la sede puede leerse un lema: ‘Solucions ara, Iceta’. «Y no es una opción descabellada que acabe siendo el president», augura Iván, que se encarga de las redes sociales.

Se trata de una hipótesis compleja porque ninguna encuesta les da como ganador ni de lejos. Pero en Catalunya todo parece posible.  «Salga quien salga tendrá un problema porque la sociedad está dividida en dos», augura Iván.

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