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Los 4 posibles escenarios de un futuro incierto para Catalunya

Elecciones, DUI, control de los Mossos... El tablero catalán entra hoy en ebullición

Diari de Tarragona

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El plazo dado por el Gobierno central a Carles Puigdemont para que rectifique y aclare si declaró o no la independencia expira hoy. El conflicto catalán entra en la fase de la acción-reacción, que dibuja escenarios muy inciertos. La salida del enfrentamiento no se vislumbra a corto plazo.

1. Paso atrás 

Es un escenario más que improbable. Puigdemont frenó hace una semana cuando evitó una declaración explícita de la independencia. Pesó el vértigo por la presión de la UE y de la fuga de empresas y optó por una fórmula ambigua. «Asumo el mandato de que Catalunya se convierta en un estado independiente en forma de república», dijo. Acto seguido, propuso «suspender la declaración de independencia». Hasta la fecha no ha explicado qué quiso decir, pero sí ha asegurado que «no se rendirá», es decir, no admitirá que no proclamó la república catalana como le exige Rajoy. Otro frenazo como el del martes no lo contempla nadie. Desde la óptica soberanista, reculada también se entendería si en la otra parte, la del Gobierno, Rajoy se aviniera a negociar una consulta pactada sobre la independencia. También que ante una respuesta poco clara del President de la Generalitat, el presidente del Gobierno optara por contemporizar y explorar las vías de diálogo, sin activar aún el botón rojo del 155. Pero nadie parece tener ganas de parar máquinas, por lo que la aplicación del 155 está más que cantada. La cuestión es qué gama de colores elige cada uno de los contrincantes.

2. 155 blando

Puede haber una intervención puntual de las competencias, como ejercer un mayor control sobre las finanzas de la Generalitat, que de hecho ya están bajo la supervisión del Ministerio de Hacienda, así como tomar el control de los Mossos, en el ojo del huracán a raíz de su presunta inacción durante el 1-O. La respuesta catalana está por ver, porque dependerá del número de competencias que decida Mariano Rajoy neutralizar. En cualquier caso, las fuerzas independentistas trabajan en una declaración de secesión o en el levantamiento de la proclamación que Puigdemont dejó en suspenso. Algunos actores querrían una votación solemne en el Parlament, entre esta semana y la próxima, y hay otros, como Oriol Junqueras, que abogan por implementar la declaración de independencia «lo antes posible», lo que implicaría poner en marcha la ley de transitoriedad jurídica, suspendida por el Constitucional. Lo que el Gobierno catalán dejó ayer claro es que ni el 155 les hará dar marcha atrás. El secesionismo está decidido a llegar hasta el final.

3. 155 duro

 Ya no se trataría solo de intervenir competencias, sino de sustituir al president de la Generalitat, al vicepresidente y puede que hasta a todo el ejecutivo con la idea de convocar elecciones en unos meses. Si el Gobierno central activa el mecanismo del 155, la tramitación legal del polémico artículo de la Carta Magna, nunca empleado hasta la fecha, podría producirse en una semana. En ese intervalo de tiempo, Puigdemont podría impulsar una declaración de independencia y al mismo tiempo convocar elecciones. Romeva dijo ayer en Bruselas que unas elecciones autonómicas son una opción que esté a día de hoy sobre la mesa y desde Esquerra salieron en tromba afirmando que el electoral sería un escenario «perdedor» para el independentismo, a pesar de que la cúpula del PDeCAT está convencida de que cada movimiento que hacen los republicanos lo hacen pensando en los comicios.

4. Asamblea de cargos electos

En una hipótesis de Govern y Parlament intervenidos al completo e inhabilitados, la CUP y la ANC han planteado que la declaración de independencia pudiera hacerla una asamblea de cargos electos, en la que participarían diputados secesionistas autonómicos, estatales y europeos, alcaldes y concejales. Esta idea ha estado siempre en las hojas de ruta de la ANC y la CUP la ha incorporado a su agenda. El independentismo está dispuesto a defender las instituciones del autogobierno a través de protestas. Concentraciones como la del pasado 20 de septiembre ante la Conselleria de Economía podrían reproducirse en algunos de los edificios clave de la autonomía, como el Palau de la Generalitat o el Parlament. El escenario que empieza a coger fuerza es el de un nuevo paro general de país. La ANC no descarta y la CUP ya empieza a poner sobre la mesa la idea de un paro indefinido para perjudicar a la economía española y forzar la negociación europea. Ante un escenario de huelga indefinida, la fuga de empresas catalanas podría ser en cascada.

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