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Los inversores no se creen la declaración de independencia

Los mercados internacionales no parecen especialmente preocupados por la situación política que se vive en Catalunya, como demuestra un Ibex-35 que repuntó ayer
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La Bolsa no sifre los embates de la crisis política catalana.  FOTO: efe

La Bolsa no sifre los embates de la crisis política catalana. FOTO: efe

Los mercados internacionales no se han tomado en serio el proceso independentista que se ha desarrollado en Catalunya y que tuvo su momento culmen el pasado martes, con la declaración de independencia del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, quien después de anunciarla en el Parlamento la dejó paralizada. El termómetro de la Bolsa registró ayer una sesión alcista, en la que los inversores de todo el mundo volvieron a apostar por las cotizadas españolas. Y en algunos casos con más fuerza, sobre todo entre aquellas firmas con origen catalán pero ya sin sede social allí.

El Ibex-35 -el índice que aglutina los principales valores- repuntó un 1,3% volviendo a situarse cerca de los 10.300 puntos, al cerrar en los 10.278 puntos. Cualquier atisbo de incertidumbre entre los agentes bursátiles ante una DUI creíble habría provocado importantes ventas y, por tanto, una caída del selectivo. Pero desde que el 4 de octubre sufriera su mayor retroceso desde el ‘brexit’, la Bolsa se ha recuperado más de un 3%.                    

Ninguno de los valores de compañías originarias de Catalunya, a pesar de su reciente traslado de domicilio jurídico, han sufrido los envites de un mercado que se cebó con ellas la semana pasada. Los títulos de Banco Sabadell repuntaron un 1,2% mientras que los de Inmobiliaria Colonial lo hicieron un 2,4%, los de Gas Natural Fenosa un 1,6% y los de CaixaBank, un 0,3%.

La otra plataforma en la que se puede comprobar el estado de ánimo de los inversores con respecto al conflicto catalán es la de la deuda pública, cuyo coste es extremadamente sensible a cualquier acontecimiento político inesperado o que, directamente, aporte dosis de inestabilidad para la economía. Las grandes firmas de inversión que intervienen en estos mercados dejaron de pisar el acelerador al exigir más intereses por una deuda española que siguen adquiriendo sin problemas. En la jornada posterior al 1 de octubre, con la resaca de la consulta popular en Catalunya y tras los altercados en varios colegios, el precio del bono español a 10 años comenzó a subir y ascendió hasta el 1,76%. Ayer el precio que se pagaba por ese producto fue del 1,66%, relajando la tensión de las últimas jornadas.                

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