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Los terroristas se inspiraron en la secta yihadista de la célula del 11-M

A los miembros de este movimiento se les permite incumplir los preceptos del Islam para pasar desapercibidos

Diari de Tarragona

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El Ayuntamiento de Tarragona ha colocado bolardos en todas las cocas de la Rambla de manera que es imposible acceder en coche. Foto: pere ferré

El Ayuntamiento de Tarragona ha colocado bolardos en todas las cocas de la Rambla de manera que es imposible acceder en coche. Foto: pere ferré

La célula terrorista comandada por Abdelbakil Es Satty, imán en la localidad gerundense de Ripoll, se inspiró en la versión más radical del salafismo yihadista para cometer los atentados mortales de Barcelona y Cambrils el pasado 17 de agosto, según los expertos antiterroristas y del Ministerio de Defensa consultados. 

Se trata de la doctrina Takfir wal-Hijra, un movimiento sectario ultrarradical islamista de orientación sunní, surgido en Egipto en 1959 y que ha sido utilizado por la red Al Qaeda para justificar la violencia desde su propia visión de la ley de Alá.
El término árabe takfir deriva de kafir (infiel) y designa la reducción de un musulmán a otro musulmán a la categoría de apóstata o traidor a su religión. Es una percepción individualista de la religión que permite que un yihadista movilizado ideológicamente en esta doctrina puede hacer un uso anárquico de la lucha, contrario al espíritu salafista de conseguir el apoyo popular por convicción, no como obligación.

Comer carne de cerdo
El rasgo principal de este movimiento es que a sus miembros se les permite incumplir los preceptos del Islam para pasar desapercibidos. Un takfirí puede beber alcohol, fumar (a tres de los terroristas muertos en Cambrils se les vio comprando tabaco en un bazar chino), comer carne de cerdo, vestir como un occidental, no llevar barba, mantener relaciones sexuales con mujeres occidentales, consumir drogas o no realizar los rezos preceptivos para ocultar su religión.  

La policía busca los posibles apoyos que la célula pueda tener en Europa, donde viven once sospechosos que han sido identificados por las autoridades marroquíes, e investiga los viajes que los terroristas hicieron a países como Bélgica, Francia, Suiza o Austria. La segunda fase de la investigación se centra en las conexiones internacionales que podía tener la célula y que pudieron resultar claves para prestar apoyo logístico.

Además del viaje de los terroristas al sur de París entre los días 11 y 12 de agosto y los desplazamientos del imán de Ripoll a Bélgica, donde intentó supuestamente reclutar terroristas, se investiga la presencia de miembros de la célula en Zúrich (Suiza) y Viena (Austria).

A la localidad suiza viajaron el pasado mes de diciembre Mohammed Hychami, uno de los terroristas abatidos en el atentado de Cambrils y Youssef Aallaa, uno de los dos fallecidos en una casa de Alcanar, junto al imán de Ripoll y presunto cerebro de la red, Adelbaki Es Satty.

Teléfono pinchado
Además, según publicó ayer el periódico ABC, la Policía Nacional pinchó en 2005 el teléfono del imán en el marco de la operación Chacal, en una investigación que dirigía el juez Fernando Grande-Marlaska, aunque finalmente no acabó imputado.

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