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Catalunya Política

PSOE y ERC avanzan en la negociación de una mesa sobre el futuro de Catalunya

Los socialistas admiten que el ritmo de las conversaciones para investir a Pedro Sánchez se ha ralentizado y que aún no está clara la fórmula jurídica en la que encajar ese diálogo bilateral

PAULA DE LAS HERAS

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Felipe VI recibió ayer a nueve formaciones minoritarias. huesca/efe

Felipe VI recibió ayer a nueve formaciones minoritarias. huesca/efe

Las conversaciones entre el PSOE y ERC para allanar el camino a la investidura de Pedro Sánchez siguen adelante. Tras dos horas y media de reunión en Barcelona, los equipos negociadores de ambos partidos informaron ayer en un comunicado conjunto de «avances en la definición de instrumentos para encauzar el conflicto sobre el futuro de Catalunya». Eso significa que acercaron posturas sobre cómo se sustanciará esa mesa de diálogo entre gobiernos que exige la formación independentista a cambio de su preciada abstención.

Unos y otros justifican su secretismo por la necesidad de salvaguardar las negociaciones hasta que haya un pacto definitivo. Los socialistas temen que tanto la oposición como algunos sectores económicos, o incluso exdirigentes o dirigentes de su propio partido que ya han expresado sus recelos. El presidente de Aragón, el socialista Javier Lambán, por ejemplo, admitió ayer su deseo de que la entrevista entre Sánchez y la portavoz parlamentaria de Ciudadanos, Inés Arrimadas, dé frutos y haga necesario el concurso de un partido «tan indeseable para la gobernabilidad» como ERC.

Con pies de plomo

Los republicanos se enfrentan a los posibles reproches de sus bases, de la CUP y de JxCat. De momento, los republicanos ya han terminado de enterrar cualquier esperanza de una investidura antes de fin de año. Quieren ir con pies de plomo para tener margen de reacción ante cualquier movimiento de los postconvergentes, incluido un adelanto electoral por parte de Quim Torra antes de ser inhabilitado por desobediencia (ver página siguiente).

Los socialistas, por ahora, mantienen su optimismo sobre las posibilidades de un entendimiento y aseguran que «en los próximos días» se cerrará una nueva cita. Pero también admiten que, aunque nada se haya roto, todo parece «ralentizado» por los republicanos, que, por si fuera poco, han complicado más las cosas al exigir no ya que se active la «vía política» para resolver lo que ellos llaman y el PSOE ha accedido a calificar de «conflicto político», sino que se «desactive la vía judicial».

La demanda de ERC comprendería, en principio, desde paralizar las actuaciones de la Fiscalía contra el presidente del Parlament, Roger Torrent, por desobedecer al Tribunal Constitucional, hasta congelar posibles nuevos recursos ante la corte de garantías o incluso evitar que el Ministerio Público se oponga a la clasificación penitenciaria que las juntas de tratamiento (ver página siguiente) otorguen a los presos del Procés –Oriol Junqueras, Raül Romeva, Carme Forcadell, Joaquim Forn, Jordi Turull, Josep Rull, Jordi Sánchez, Jordi Cuixart y Dolors Bassa– si la considera inadecuada. Aunque el margen del Gobierno para lograrlo es limitado.

La vicepresidenta del Ejecutivo en funciones, Carmen Calvo, sólo aseguró ayer que no se plantea sustituir a la actual fiscal general, María Jesús Segarra, como gesto para hacia la formación que preside Oriol Junqueras. En todo caso, un Ejecutivo en funciones no puede ehacer nuevos nombramientos institucionales.

Fuentes del PSOE también admiten que, pese a los avances de los que habla el comunicado conjunto, aún no se ha hallado exactamente la fórmula jurídica en la que encajaría la citada mesa de diálogo entre gobiernos y que los socialistas querrían poder vincular a la Comisión Bilateral recogida en el Estatut.

Mientras tanto, el Rey ha iniciado consultas para decidir si propone un candidato a la investidura reuniéndose con nueve formaciones minoritarias, de los que sólo los de Foro Asturias y UPN, aliados del PP el 10N, han avanzado su ‘no’ rotundo a investir a Pedro Sánchez.

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