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Puigdemont, decidido a proclamar mañana la República catalana

El president renuncia a acudir al Senado al considerar que Rajoy aplicará el artículo 155 de todas formas. Sólo algunos consellers se oponen a la quimera de proclamar la República catalana

C. Reino

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Los coordinadores del PDeCAT, Marta Pascal y David Bonvehí, a su salida del Palau de la Generalitat tras la cumbre convocada por el presidente catalán, Carles Puigdemont, para abordar la respuesta a la aplicación del artículo 155 de la Constitución

Los coordinadores del PDeCAT, Marta Pascal y David Bonvehí, a su salida del Palau de la Generalitat tras la cumbre convocada por el presidente catalán, Carles Puigdemont, para abordar la respuesta a la aplicación del artículo 155 de la Constitución

Carles Puigdemont y el grupo parlamentario de Junts pel Sí se conjuraron ayer para que esta vez sí haya proclamación de la independencia en el pleno de la Cámara catalana que empieza hoy y seguirá mañana viernes.             

Quince días después de que el president de la Generalitat la frenara en el último momento, como consecuencia de las presiones de la UE y la conmoción que produjo la fuga de empresas, el contexto ha cambiado –encarcelamiento de los presidentes de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium y activación del artículo 155– y el independentismo entiende que no tiene otra salida que proclamar la República catalana. Aunque sea una salida que provocará la detención de buena parte de los líderes independentistas y la aplicación con todo su rigor de la suspensión de la autonomía.  

Junts pel Sí y la CUP declararán la independencia con toda probabilidad mañana viernes, durante la votación de las propuestas de resolución del pleno monográfico que el Parlament ha convocado para dar respuesta al 155 y que el president Puigdemont pidió el sábado tras la decisión del Consejo de Ministros. 

La negativa a ir a la Cámara Alta contradice el argumento de agotar todas las vías de diálogo

Los últimos puentes que quedaban entre las instituciones de Catalunya y las del Estado saltaron ayer por los aires cuando el president de la Generalitat renunció a comparecer en el Senado hoy o mañana. 

«Aplicarán el 155 igualmente», fue la justificación que dieron fuentes del Palau de la Generalitat sobre el cambio de planes del jefe del Govern. «No perderemos el tiempo con aquellos que ya han decidido arrasar el autogobierno. Seguimos», escribió Puigdemont en las redes sociales.

Los cánticos no cesaron ayer en la plaza de Sant Jaume, mientras el Govern se reunía con ANC y Òmnium. FOTO: Enric Fontcuberta/EFE
Los cánticos no cesaron ayer en la plaza de Sant Jaume, mientras el Govern se reunía con ANC y Òmnium. FOTO: Enric Fontcuberta/EFE

El martes pasado y ayer mismo desde el PDeCAT habían apuntado que el president iría al Senado, incluso se llegó a especular con un cara cara con Rajoy. La negativa a ir a la Cámara Alta contradice la línea argumental del secesionismo, que siempre se ha mostrado dispuesto a agotar todas las vías posibles de diálogo con el Gobierno y las instituciones estatales antes de apretar el botón rojo de la desconexión y de apelar a instancias superiores, como la UE. Quedará en el debe de Puigdemont.  

Fue además la presidenta de la Cámara catalana, Carme Forcadell, quien comunicó a los grupos parlamentarios la decisión del president de la Generalitat, y, en consecuencia, anunció que el pleno del Parlament que debía empezar hoy a las diez de la mañana se trasladaba a las cinco de la tarde. En paralelo, Puigdemont confirmaba que intervendrá en la sesión del Parlament «sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución española en Catalunya y sus efectos posibles».

Los consellers Santi Vila y Meritxel Borràs, entre los más reticentes a una DUI

Durante el pleno anunciará lo que ayer declaró Oriol Junqueras a la agencia norteamericana Asociated Press: «El Gobierno no nos deja otra opción que proclamar la República». Este fue el mensaje que el president de la Generalitat trasladó el martes por la noche en la reunión del ‘estado mayor’ del proceso convocada de urgencia. Citó a sus consellers, a los máximos responsables del PDeCAT y ERC, y a los líderes de las entidades soberanistas. Tensión máxima, habida cuenta de que en la reunión semanal del Govern, celebrada unas horas antes, hubo presiones de tres o cuatro consellers para que pisara el freno y convocara elecciones. Santi Vila, del PDeCAT, incluso amenazó con dimitir. Meritxel Borràs, la titular de Governació, también habría mostrado sus dudas ante la apuesta quimérica, y no es descartable una nueva crisis de gobierno (la última fue en julio con la salida de cuatro consellers). Lo que sí confimaron fuentes soberanistas es que los consellers de ERC, con Junqueras a la cabeza, se opusieron a las elecciones. Horas después, el president convocó en el Palau de la Generalitat una cumbre con las entidades soberanistas para decidir la respuesta al 155. Sobre la mesa había varias opciones: elecciones, declaración de independencia y comicios, o solo proclamación de la República.

Al cierre de esta edición, la última opción aparecía como la propuesta ganadora. La «declaración y resistencia» que acordó Junts pel Sí, pero habrá que ver por dónde va el discurso que el president pronuncie hoy en el Parlament.    

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