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Puigdemont dice que «ahora no es posible» regresar a Catalunya

El president cesado y Junqueras se acreditan como diputados, pero Puig y Ponsatí no

ACN/COLPISA

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Carles Puigdemont, con otros exconsejeros, durante la estancia en Bruselas. FOTO: EFE

Carles Puigdemont, con otros exconsejeros, durante la estancia en Bruselas. FOTO: EFE

El líder de Junts per Catalunya y president cesado, Carles Puigdemont, manifestó ayer que «ahora no es posible» volver a Catalunya porque existe una «amenaza» para «impedir» su investidura. En una intervención por videoconferencia en un debate en Montpellier, Puigdemont dijo que quiere «regresar con garantías y toda la legitimidad a Catalunya como presidente elegido por un Parlamento que es el resultado directo de la voluntad de los ciudadanos». «Ahora no es posible porque existe una amenaza de impedirme directamente convertirme en presidente», defendió. «¿Aceptaremos esta situación, en la Europa del siglo XXI?», se preguntó.

Mientras, la calculadora parlamentaria echa humo y a una semana para la constitución de la Cámara catalana, aún quedan muchas incógnitas por resolver y las cuentas siguen sin cuadrar del todo. Ni para los independentistas, que no tienen cerrada la mayoría, ni para Ciutadans, que aún confía en presidir el hemiciclo, aunque a medida que corre el tiempo lo tiene más difícil.

De cara a asegurarse la mayoría en la mesa y en la investidura, el secesionismo inició maniobras de calado. De entrada, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras presentaron sus credenciales para ser diputados en la nueva legislatura, como harán casi todos los parlamentarios secesionistas electos. Todos, menos dos de los exconsejeros de Junts per Catalunya que acompañan a Puigdemont en Bruselas, además de Carles Mundó. Los exconsejeros Clara Ponsatí y Lluís Puig aún no han renunciado a sus escaños, pero en el independentismo se da por hecho que lo harán los próximos días.

Junts per Catalunya, Esquerra y la CUP obtuvieron 70 escaños el pasado 21 de diciembre. De todos ellos, hay ocho diputados electos que están en prisión o en Bruselas y que podrían no poder participar en la constitución del Parlamento y en la elección de la Mesa. Con la renuncia de Ponsatí y Puig, el independentismo conservará aún 64 asientos. Insuficientes, ya que el bloque constitucionalista tiene 57, que añadidos a los ocho de los comunes suman 65. 

Catalunya en Comú, en cualquier caso, insistió en la reunión que mantuvo con Ciutadans que no piensa apoyar a la formación naranja, pero hasta la votación todo puede pasar. De ahí que si el juez del Supremo no permite a los tres dirigentes secesionistas encarcelados participar en la sesión parlamentaria del miércoles, Jordi Sánchez y Quim Forn podrían verse forzados a renunciar a sus actas para garantizar la mayoría independentista toda vez que los exconsejeros de Esquerra, como Toni Comín, no parecen dispuestos a hacerlo. 

El secesionismo, por tanto, avanza poco a poco en la configuración de la mayoría en la Mesa, aunque se ha quedado sin candidato a presidirla. Carme Forcadell sigue en la terna, aunque sus intenciones son de no seguir por la situación procesal en la que se encuentra. En virtud del reparto de cargos entre JxCat y ERC, a los republicanos les correspondería la Presidencia del Parlamento, y tras caerse Carles Mundó de las quinielas, ya empiezan a sonar con fuerza Ernest Maragall y Antoni Castellà (líder de Demòcrates y ex de Unió). La marcha de Mundó supone un golpe contra Puigdemont, pues se trata del primer portazo de los republicanos a la estrategia de choque de trenes que plantea el expresident.

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