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Situación límite en Catalunya

La detención de Puigdemont en Alemania provoca graves disturbios en Barcelona y fuerte tensión en Tarragona. Fue arrestado en un área de servicio germana tras un chivatazo del CNI

Diari de Tarragona

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A la derecha, Carles Puigde-mont en Helsinki el viernes. A la izquierda, las protestas de ayer en Barcelona. FOTOs: EFE

A la derecha, Carles Puigde-mont en Helsinki el viernes. A la izquierda, las protestas de ayer en Barcelona. FOTOs: EFE

Miles de personas se manifestaron ayer en Barcelona, Lleida, Girona y Tarragona, como protesta por la detención del expresident  de la Generalitat Carles Puigdemont en Alemania y su posible extradición a España. Las movilizaciones fueron el colofón a una de las semanas más tensas en Catalunya desde que arrancó el procés. En Barcelona hubo graves disturbios y en Tarragona los llamamientos a la «paz» recibieron un sonoro abucheo en la concentración en la Plaça Imperial Tarraco y luego se cortó la autopista. Catalunya se encuentra al límite.

Puigdemont comparecerá hoy ante un juez de la región alemana de Schleswig-Holstein, al norte del país, después de ser detenido ayer por la mañana por la Policía germana en un área de servicio de la autopista A-7, a 35 kilómetros de la frontera danesa cuando regresaba a su residencia belga de Waterloo procedente de Helsinki (Finlandia). Puigdemont salió de forma precipitada de este país el viernes por la noche después de que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, instructor de la causa del procés’, reactivara la orden europea de detención y entrega (OEDE) e internacional contra seis procesados en rebeldía por delitos de rebelión y/o malversación de caudales públicos y desobediencia. 

Varios agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) seguían los pasos del expresident  desde Finlandia, según fuentes policiales. En concreto, monitorizaron los más de 1.500 kilómetros que separan Helsinki de la gasolinera de la localidad alemana de Schuby, donde agentes de la Policía Federal de lo Criminal (BKA) interceptaron a las 11:19 minutos de la mañana la Renault Space con matrícula belga que transportaba a cuatro personas, entre ellos a Puigdemont.

El periplo comenzó en el puerto de la capital finlandesa, donde un ferry les trasladó a Estocolmo (Suecia). Luego cruzaron el país nórdico de norte a sur hasta Copenhague (Dinamarca) por el puente de Oresund y ayer  por la mañana entraron a Alemania por la autopista A-7 en dirección a Hamburgo.

Casi siete horas y 720 kilómetros separaban al expresident  catalán de su residencia de Waterloo cuando fue detenido mientras repostaban en la estación de servicio ‘La Petit Bistro’ de Aral Grünwetterbach. 

La Comisaria General de Información de la Policía Nacional, en concreto la División de Cooperación Internacional, también ha colaborado con la BKA alemana, pero el peso del seguimiento lo ha hecho el CNI, que «ha dedicado tiempo y esfuerzo» según fuentes operativas de los servicios de inteligencia. Se estima que una docena de agentes han podido participar en la operación, algunos sobre el terreno, con apoyo de sus homólogos alemanes.                         

La Policía alemana trasladó al detenido a los calabozos del centro de internamiento de Neumünster, a 65 kilómetros de Schuby, según Uwe Keller, portavoz de la Policía de lo Criminal en Kiel, capital de Schleswig-Holstein. L Fiscalía general de este estado federado confirmó que ya tramitaba la OEDE española con información sobre los indicios de criminalidad contra Puigdemont y su procesamiento por presunta rebelión y malversación de caudales públicos.

La comparecencia de hoy ante el juez tiene por objeto «verificar la identidad de la persona detenida» y luego un tribunal deberá decidir si acaba en prisión provisional por riesgo de fuga mientras se tramita la euroorden (una media de 47 días). De lo contrario, quedaría en libertad provisional con medidas cautelares o sin ellas, tal y como ocurrió cuando compareció ante las autoridades belgas en noviembre, antes de que Llarena decidiera retirar la OEDE firmada por su compañera Carmen Lamela a la espera de acumular más indicios.

En la vista de hoy la Fiscalía general del estado preguntará al procesado si quiere o no ser entregado a España. Lo lógico es que diga que no, ya que ayer su abogado Alonso-Cuevillas dio algunas claves sobre la defensa de su cliente en Alemania. «El sistema judicial español es muy garantista, pero en este proceso las garantías no se están produciendo y nosotros tendremos que poner en evidencia la politización del proceso (para que rechacen la OEDE)», indicó.

En declaraciones en Rac-1, el letrado señaló que Puigdemont era «perfectamente consciente» de los «riesgos» que asumía en sus viajes por distintos países de Europa, aunque prefirió dar prioridad a «internacionalizar el conflicto» catalán a la seguridad que, en principio, tenía si permanecía en Bruselas.

La ministra alemana de Justicia, la socialdemócrata Katharina Barley, afirmó ayer que los pasos a seguir respecto a la euroorden  competen al ámbito «estrictamente judicial» y bajo procedimientos muy bien delimitados .

El vicepresidente del opositor Partido Liberal (FDP), Wolfgang Kubicki, rechazó que pueda extraditarse a Puigdemont a España en virtud de los cargos que le imputa el juez Pablo Llarena. Asimismo desde la oposición parlamentaria, La Izquierda exigió la inmediata puesta en libertad del expresident de la Generalitat, que llevaba cinco meses fuera de España.

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