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Una de más de 12.300: tres meses de la primera muerte por Covid en Catalunya

El 6 de marzo fallecía en el el Hospital Can Ruti de Badalona la primera víctima oficial de Covid-19 en la comunidad. El 30 de ese mismo mes, morían en 24 horas 414 personas.

EFE

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Imagen de un paciente del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona. EFE

Imagen de un paciente del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona. EFE

Una mujer de 87 años con patologías previas que murió el 6 de marzo en el Hospital Can Ruti de Badalona (Barcelonès) fue la primera víctima anunciada oficialmente por coronavirus en Catalunya, donde, al cumplirse tres meses , la Covid-19 ha causado ya más de 12.300 muertos, el 0,16% de la población catalana.

Aunque probablemente la SARS-CoV-2 causó muertes anteriores a esta anciana, a los cuales no se les llegó a diagnosticar la nueva enfermedad, camuflada entre la epidemia de gripe estacional, esta mujer figura como la primera víctima oficial de la epidemia en Catalunya, la octava en toda España.

Sin embargo, aunque murió a primera hora de la tarde del 6 de marzo, el registro de Salud lo inscribe como difunta el 7 de marzo, junto a una segunda víctima, porque fue notificada por la funeraria el día siguiente, han explicado en Efe fuentes de Salud.

El anuncio de esta primera víctima por la Covid-19 en Catalunya la hizo en una rueda de prensa el entonces secretario de Salud Pública, Joan Guix, que la semana pasada renunció al cargo por motivos de salud y quien aquel 6 de marzo confirmó que hasta aquel día había 46 pacientes diagnosticados de la nueva y desconocida enfermedad.

Acompañado por la jefa de Urgencias de Can Ruti, Anna Carreras, reveló que la anciana no había viajado a ninguna zona de riesgo, que se desconocía como se había contagiado y que había ingresado pocas horas antes de morir con un cuadro grave de fiebre, inestabilidad termodinámica e insuficiencia respiratoria.

Este día saltaron todas las alarmas, el departamento de Salud comprobó que no podía controlar los contagios, que la enfermedad causaba muertes rápidas en personas mayores con patologías previas y que se estaban dando casos similares en otras partes de España.

El 6 de marzo ya había en Catalunya un centenar los profesionales sanitarios aislados porque habían estado en contacto sin protección con pacientes infectados y 500 personas más en cuarentena por ser contactos.

Con la mujer muerta en Badalona, ya eran ocho las víctimas de la epidemia en España -cuatro a Madrid, una en Zaragoza, una en Valencia y otra en el País Vasco- y 383 los casos confirmados.

Ocho días después, el 14 de marzo, el gobierno español aprobó decretar el estado de alarma para combatir una pandemia que se extendió como la pólvora.

Madrid y Catalunya evolucionaron peor que las otras comunidades y, probablemente por su densidad demográfica, la pandemia castigó sus zonas urbanas, y sus geriátricos.

También el 6 de marzo, se dio a conocer que el Hotel Artes tuvo que poner en cuarentena muchos de sus trabajadores porque se  había alojado, entre el 1 y el 4 de marzo, un turista contagiado, la habitación del cual fue precintada y desinfectada.
Semanas después, muchos hoteles tuvieron que convertirse en extensiones hospitalarias para aislar pacientes leves de Covid.

El mismo 6 de marzo, la Generalitat pidió públicamente extremar precauciones y evitar visitas a residencias de gente mayor, con discapacidad o trastornos de salud mental, "si se tiene fiebre o si se ha estado en zonas de riesgo de contagio del coronavirus".

El director de la Agencia Catalana de Evaluación Sanitaria, César Velasco, la directora general de Autonomía Personal y discapacidad del Departamento de Asuntos Sociales, Aina Plaza, y el director del programa de Atención Integrada, Social y Sanitaria, Sebastià Santaeugenia, celebraron una reunión con patronales y sindicatos de trabajadores de residencias, sin saber todavía la devastación que se acercaba a los geriátricos.

Los responsables de la Generalitat trasladaron a las patronales y trabajadores de las residencias el protocolo que pedía a familiares y trabajadores que se lavaran las manos, utilizaran siempre pañuelos desechables, se taparan con el codo o con un pañuelo al estornudar y se distanciaran dos metros de las personas con síntomas respiratorios.

La Generalitat instó aquel 6 de marzo a las residencias a registrar todas las personas que entraran para identificar posibles contactos si hubiera algún infectado y estipuló que los ancianos fueran atendidos a la misma residencia si resultaban afectados leves y trasladarlos en el hospital solo cuando presentaran un cuadro grave.
"De momento, no tenemos evidencias que el virus esté circulando de forma comunitaria", dijo el 6 de marzo César Velasco.

24 días después, las UCI estaban saturadas, se improvisaban nuevas camas para casos graves, urgían respiradores, y 414 personas murieron en un solo día, el 30 de marzo, en Catalunya.

Solo tres meses después: 12.333 muertos, el 80% de ellos mayores de 70 años, más de 67.500 infectados confirmados y más de 300.000 sospechosos, 83 días de estado de alarma, más de 700.000 trabajadores en ERTO, y las personas en situación de pobreza se han triplicado.

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