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Valls creará un nuevo partido para ocupar el espacio de la antigua CiU

Celestino Corbacho, que era su número tres, también le deja y se suma al grupo de Cs en Barcelona

Diari de Tarragona

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Manuel Valls (derecha) y el exministro socialista Celestino Corbacho, en un mitin en mayo en Barcelona.  FOTO: ACN

Manuel Valls (derecha) y el exministro socialista Celestino Corbacho, en un mitin en mayo en Barcelona. FOTO: ACN

El exprimer ministro francés trabaja en el lanzamiento de un partido catalanista no independentista que ocupe el hueco electoral y político que dejó CiU, y planeaba hacer el anuncio en unos días. El respaldo a Ada Colau fue la excusa perfecta para la ruptura.

No todos en la dirección nacional del partido naranja estaban de acuerdo con la ruptura con Valls, pero Albert Rivera, según fuentes de la formación naranja, tenía información de que su hasta ahora aliado preparaba a sus espaldas el abandono de Cs. El paso dado en el Ayuntamiento de Barcelona al apoyar la elección de Ada Colau era un movimiento más en la operación de Valls para alejarse. Pero también se convirtió en la excusa perfecta para que Rivera decidiera el divorcio.

Una fractura que se veía venir desde el mismo momento que Valls anunció en septiembre pasado su candidatura en Barcelona bajo el paraguas de Cs. «Eran dos gallos muy gallos en el mismo corral», dice ahora un diputado naranja. Aunque además del choque de personalidades, llevan semanas sin hablarse, hay dos hechos incontrovertibles. Sus diferencias políticas por las relaciones con Vox y el batacazo en las elecciones municipales, en las que la plataforma del ex primer ministro perdió casi 900.000 votos respecto a los resultados de Cs en Barcelona en las últimas autonómicas. 

En Cs están convencidos de que el ex primer ministro francés trabaja desde hace meses en un nuevo proyecto político, en el que no sería la cara visible, sería uno de los inspiradores y estaría en la sombra de la sala de mando. Aunque en la campaña, Valls se comprometió a estar los cuatro años como concejal, en el partido naranja auguran que estará solo unos meses en el consistorio para dedicarse después a la organización política que pergeña. Fuentes del entorno del ex primer ministro confirmaron ayer al digital El Independiente que su paso por el Ayuntamiento será breve, i que a continuación se dedicará a su vida privada una vez que se case en septiembre con la ex consejera de Caixabank y Abertis, además de heredera de los laboratorios Almirall, Susana Gallardo, una de las mujeres más ricas de España.

300.000 votos 
En el equipo de Rivera, en cambio, sostienen que está detrás de una nueva formación política que se presentará a las autonómicas que pueden convocarse una vez que se haga pública en otoño la sentencia del Tribunal Supremo a los líderes del Procés. Ese partido, que según algunos medios catalanes se llamará Lliga Democràtica, busca captar los 300.000 votos de la extinta CiU que se pueden traducir en media docena de diputados en el Parlament. Es una porción del electorado nada despreciable que no se ha alienado con las tesis soberanistas de JxCat, y que en las últimas convocatorias electorales han vagado por fuerzas minoritarias, como Lliures, fundado hace dos años por ex dirigentes de CiU, y que encabeza el exministro de la UCD Antoni Fernández Teixidó, o Units per Avançar, que lidera el exdirigente de Unió Ramón Espadaler y que se asoció al PSC en las últimas autonómicas.

Para hoy miércoles, el ex primer ministro galo ha convocado una rueda de prensa en la que presumiblemente desvelará su futuro.

El exministro socialista Celestino Corbacho dejó también ayer el grupo que lidera Manuel Valls para sumarse al de Cs. Esto significa que el grupo inicial de Barcelona pel Canvi, que obtuvo seis concejales el 26-M, quedará dividido de la siguiente forma: bajo el paraguas de la plataforma seguirán, por ahora, Manuel Valls y Eva Parera, mientras que los cuatro ediles restantes –Corbacho como independiente y tres con carné naranja– se agruparán con las siglas de Cs. Valls se queda solo con Eva Parera, con menos concejales que Cs (4) y los mismos que el PP (2). Además, pierde la capacidad de condicionar a BComú y PSC, porque con sus dos concejales ya no se alcanza la mayoría absoluta. 

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