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Vila-seca vota con aparente tranquilidad hasta las 14 horas

Hasta el mediodía, cinco colegios están abiertos. Los Mossos están en la puerta, pero no intervienen.

Jordi Cabré

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Un votante en el colegio electoral Antic Hospital. FOTO J. Cabré

Un votante en el colegio electoral Antic Hospital. FOTO J. Cabré

Cientos de vilasecanos madrugaron este domingo para defender los cinco colegios electorales con los que se contaba la organización (y el Govern) para el referéndum.

A última hora, se anularon las sedes previstas en La Pineda y La Plana al igual que otros cinco espacios de la ciudad.

De forma organizada y con aire festivo y distendido diferentes grupos de vecinos se organizaron para personarse en la puerta de los cinco puntos: Auditori, Antic Hospital, sede vecinal del barrio de La Formiga, Biblioteca y Escola Miramar. Sillas de cámping, otras más caseras, termo de café, bollería y botellas de agua. Era una sentada de madrugada.

La gente aguardó la previsible llegada de los Mossos, que no hicieron ningún gesto de fuerza por precintar los colegios electorales y se retiraron a un segundo plano para levantar la correspondiente acta. 

A partir de las ocho, ya con el cielo claro, fueron los voluntarios los que empezaron a desfilar hacia el interior del recinto, ya preparado con sus respectivas urnas, 14 repartidas en los cinco colegios electorales. Al lado sus sobres y papeletas. Todo parecía dispuesto.

Había emoción, nervios y una pizca de miedo a medida de que se iban conociendo el despliegue de fuerzas del orden por puntos de toda Catalunya. Y los nervios aumentaron cuando la dirección web que debía dar acceso al censo universal estaba saturada o bloqueada demorando la votación.

Tras más de 35 minutos de nervios y una cola exterior con ganas de votar, una seguda dirección web permitía conectar las tablets a la red y poder regularizar el voto en las diferentes urnas, previamente selladas con bridas rojas. Con el DNI se permitía votar y de paso evitar que esa persona lo hiciera en otro colegio electoral.

La gente aguardó pacientemente en cada sede. Se formaba o se deshacía la cola cada vez que se saturaba la web e impedía seguir votando.

Las colas han sido largas, de decenas e incluso de cientos de personas, según el colegio. Y por ello, y con el truco del censo universal, la gente incluso cambiaba de sede para poder agilizar su voto y poder liberar el resto del domingo con cierto temor a la presencia policial. Algunos de los voluntarios que han votado han decidido quedarse en las inmediaciones para seguir participando del evento.

Hasta la hora de comer, los cinco colegios han ido funcionando a diferente velocidad, aunque en las mesas hay orden de estar permanentemente alerta por si vienen a requisar las urnas.

Entre los votantes había el alcalde Josep Poblet o los concejales Josep Forasté, Mario Téllez, la ciclista olímpica Helena Casas o el rector de la URV, Josep Anton Ferré.

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