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Año nuevo, alimentación nueva

La bienvenida al 2017 es nuestra 'salvación' para hacer borrón y cuenta nueva en salud y bienestar. Cambiar los hábitos alimentarios es un buen comienzo
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Foto: DT

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Tenemos más de 350 días por delante para dar un giro de 360 grados a nuestra alimentación. El año nuevo es la excusa perfecta para colgar los malos hábitos alimentarios y cumplir con el refrán: Año nuevo, vida nueva. «Hacer cambios es difícil. Mejor empezar un cambio cuando empieza un nuevo año. En alimentación siempre encontramos excusas para posponer el momento de mejorar por ejemplo ‘hoy no porque es fin de semana’, en verano porque tenemos vacaciones, en invierno porque estamos en fiestas navideñas, etc.», detalla la dietista-nutricionista Rosa Baró.

Plantar cara

Las excusas no valen si queremos poner orden a nuestra alimentación. Rosa Baró cuenta que «tal vez sintamos miedo a lo desconocido o a pasar otra vez por lo mismo y no ser capaces de lograr nuestros objetivos». Es normal. La emoción nos arrastra y nos ponemos metas demasiado grandes y difíciles de alcanzar. «Propongo que planifiquemos, organicemos y programemos nuestra alimentación», aconseja la especialista.

‘Renovarse o morir’

Tener a mano un calendario nos ayudará a saber por dónde, cuándo y cómo empezar a cambiar. Rosa Baró nos recuerda que «los pequeños cambios diarios construyen hábitos y el conjunto de hábitos forma un estilo de vida». Es aconsejable detallar qué haremos, a más detalle mejor para evitar el famoso «mañana empiezo».

Mejor acompañado

Si somos de las personas a las que les cuesta seguir un plan nutricional, seguro que si lo hacemos acompañados, y mejor con un experto, todo será más fácil. Podemos confiar en un dietista-nutricionista para dejar en sus manos nuestra calidad de vida y bienestar. «Somos profesionales que ayudamos a establecer metas y prioridades; previo estudio de tus rutinas; y prescribiremos la pauta más adecuada y los cambios según tus preferencias, haremos el seguimiento y analizaremos patologías previas que puedan suponer un problema», detalla Rosa Baró. Si todo esto nos parece poco no podemos olvidar, que el dietista-nutricionista «también nos apoyará a nivel de reeducación alimentaria y emocional. Ayudamos a adquirir hábitos saludables, ayudamos a reconocer los errores y a controlarte en momentos de flaqueza, procurando eliminar el riesgo del efecto rebote».

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