Medioambiente
El amigo de los árboles de Calafell
Lo Cente cuida una decena de singulares ejemplares a los que incluso pone nombre o duerme bajo ellos

Lo Cente con el majestuoso olivo de la calle Come Mainé
Los hay que incluso tienen nombre. Concepción y Rafael como sus padres. Atanasio como el abuelo... «Fue quien me enseñó a mirar el bosque. A quererlo y a cuidarlo», explica Josep Maria Centelles, aunque en Calafell todos lo conocen por ‘Lo Cente’.
Maestro ya jubilado, dio clases de EGB y de Primaria, a Lo Cente lo habitual es encontrarlo por los bosques que rodean a Calafell. «Intento caminar un mínimo de cinco kilómetros al día por las montañas».
Y allí se siente «acompañado por los árboles». De hecho cuando el ruido se hace insoportable y la marabunta turística llena calles y playas de Calafell, Lo Cente va a dormir a la montaña. «Debajo de alguno árboles que son especiales para mí». Por supuesto, no da la dirección.

Lo Cente cuida una decena de ejemplares por el municipio de Calafell.

Lo Cente tras retirar las tramas bajas y las hierbas del gran olivo.
Pero además de esos paseos por las montañas el ‘amigo de los árboles’ de Calafell tiene cuidado especial de algunos ejemplares como el gran pino junto al muro de piedra seca del Camí de Mas d’en Vives o el del camino paralelo a la circunvalación.
O el gran olivo, «puede tener 400 años», de la calle Cosme Mainé del núcleo del pueblo de Calafell. Un árbol que hace unos días los vecinos denunciaron que las ramas quedan muy bajas y tocas a los coches al pasar por debajo.

Centelles colabora en la reconstrucción de muros de piedra seca en Calafell
Lo Cente lo niega y rodeando el majestuoso ejemplar con el brazo el alto explica que «intento que las ramas nunca estén por debajo de esta altura». De hecho ya tenía previsto volver a ese ejemplar para sanear las hierbas que crecen en su base.
El amigo de los árboles de Calafell explica que tiene una decena en el término por los que cada año pasa en tres ocasiones para acondionarlos. «Por alguna razón especial en mis paseos me llamaron la atención».
Lo Cente tiene otros grandes ejemplares a los que cuida en Teruel, en el Matarraña. Y alguno que plantó en 1972 y que sigue en pie. También plantó una encina en recuerdo de un incendio que afectó a una montaña en Calafell.
Piedra seca
Lo Cente comenzó hace años con el grupo de Amics del Patrimoni de Calafell con la reconstrucción de márgenes y otras estructuras de piedra seca que estaban cayéndose. Pero los años ya pesan más que aquellas 2.500 piedras que movió para reconstruir unos de los muros que se hubiesen perdido para siempre.
Ese recorrido por campos y montañas para investigar si había construcciones de piedra seca le sirvió para ver los árboles más imponentes. «O que por alguna razón me resultaron más singulares». Y decidió cuidarlos.

Los paseo por la montaña permiten descubrir ejemplares singulares.
En la situación de incendios y las reclamaciones vecinales para el mantenimiento de las granjas de protección alrededor de las urbanizaciones, Lo Cente considera que además de la exigible acción de la admninistración, los vecinso también pueden ayudar a evitar que las ramas bajas o la maleza prolifere.
Él recorre el itinerario de sus singulares ejemplares y sanea los ramajes de sus bases. «Nadie los cuidaba pese a ser un patrimonio de todos».