El TAS, sede de la Convención Nacional
Alcohólicos Anónimos reunirá a 1.500 personas en Salou: «El apoyo grupal salva vidas»
La capital de la Costa Daurada albergará del 10 al 13 de octubre un encuentro para personas alcohólicas de todo el país y sus familias. Se han programado ponencias, mesas redondas y encuentros alrededor del alcoholismo. Una enfermedad que no tiene cura, «pero sí salida», defienden

Laura y Francesc relatan al ‘Diari’ su experiencia en Alcohólicos Anónimos.
Del 10 al 13 de octubre se celebra en Salou la XII Convención Nacional de Alcohólicos Anónimos. Un encuentro para alcohólicos de todo el país y para sus familias, que se concibe como un espacio donde compartir experiencias y visibilizar la labor de la asociación dentro de la sociedad. Este 2025, además, coincide con los 90 años de la fundación de Alcohólicos Anónimos (AA), que sigue siendo uno de los pilares en la lucha contra las adicciones. La convención se celebrará en el Teatre Auditori de Salou y contará con diferentes ponencias, talleres, mesas redondas y encuentros. La previsión es que asistan más de 1.500 personas de todo el país y también del extranjero.
La convención de AA se celebra cada cinco años en un lugar distinto de la geografía española. Este año, se ha apostado por Salou porque el sur de Catalunya es una de las «zonas blancas», es decir donde la asociación tiene baja implantación. De hecho, de los seis grupos que existen de AA en la provincia de Tarragona, el de Salou es el que se encuentra más al sur.
«Esta convención es un encuentro para reivindicar que estamos aquí, que hemos llegado y que estamos recuperados», explica Francesc, delegado del área de Tarragona de AA, que estos días está inmerso en los preparativos del evento. El mensaje que desde la asociación lanzan al mundo es que existe una salida para el alcoholismo y que las puertas de los grupos de ayuda están siempre abiertas para quien lo necesite.
Su historia con el alcohol es como la de muchos otros miembros de la asociación. «Yo tenía una vida ordenada, familia, trabajo, pero no podía vivir sin beber. Fui al médico para buscar una salida y me recomendó asistir a reuniones de alcohólicos», recuerda.
En marzo, hará 30 años de su momento de inflexión. Entró en un grupo de AA y desde entonces no ha vuelto a probar ni una gota. «Al principio lo niegas, pero en el fondo sabes que eres adicto. Cuando ves a otras personas con historias como la tuya, ves que no eres diferente. Los grupos sirven para abrirte, para hablar de todos tus miedos y aprender a vivir con tu pasado», cuenta.
«Una persona alcohólica lo va a ser toda la vida. Por mucho que no vuelva a emborracharse, la adicción está ahí»
«El alcoholismo es una enfermedad que no tiene cura -expresa-. Una persona alcohólica lo va a ser toda la vida. Por mucho que no vuelva a emborracharse, la adicción está ahí». Es por ello que los grupos de apoyo son una herramienta vital para ellos. Una forma de tratarse de una enfermedad que sigue estando muy mal vista por la sociedad.
Desde la asociación luchan por acabar con el tabú sobre el alcoholismo y también por visibilizar a las mujeres que lo padecen. Laura es una de ellas. «Es una enfermedad muy seria y los grupos de AA salvan vidas», afirma. En su caso, literalmente. Ella empezó a beber en la adolescencia, con 12 o 13 años, después se inició en las drogas y desde joven se sumergió en una espiral autodestructiva.
«Con 34 años toqué fondo. La adicción no me dejó estudiar, no había conservado amistades, me vi sola y sentía una vergüenza enorme ante mi familia. Acabé bebiendo sola en casa y la única manera que veía para hacer limpio era tirarme por el balcón», relata. Finalmente, llamó al teléfono de AA y encontró otra salida.
«Cada uno tiene su experiencia, pero todos estamos cortados por el mismo patrón, que es la adicción», indica. «En las reuniones he aprendido mucho. No se trata solo de dejar de beber, tienes que ordenar muchas cosas y sobre todo las emociones. Las reuniones me han ayudado mucho a coger autoestima y a quitarme la vergüenza, que es lo que necesita una persona adicta», dice.
El encuentro en Salou también está enfocado hacia las familias y los hijos de personas alcohólicas, que disponen de sus propias comunidades de ayuda a parte de AA (Al-Anon y Alateen), donde también afrontan los problemas que acarrea la enfermedad en los núcleos familiares. «Esta enfermedad es muy dura con quien la padece, pero también con quien le rodea. Los familiares se quedan tocados y también necesitan sacar todo el resentimiento que crea tener a alguien alcohólico cerca», apunta el delegado en Tarragona.
Cuatro grupos activos de AA en el Camp de Tarragona
Alcohólicos Anónimos cuenta con cuatro grupos activos en el Camp de Tarragona; dos en Reus, uno en Tarragona y otro en Salou (existen también en Calafell y El Vendrell). Una cincuentena de personas acuden a las reuniones de forma periódica. En su mayoría son hombres (54,2%) y la media de edad es de 60,6 años, una de las más elevadas de toda España, tal y como se desprende del último dosier informativo elaborado por la entidad.