Crisis habitacional
Fran, 'expulsado’ por la vivienda de Barcelona a Torredembarra: "Tendré que ir y venir cada día"
Los precios explican el auge demográfico del Baix Penedès pero también de otras comarcas. Vecinos de Barcelona buscan casas más asequibles en la provincia

Fran es de Sabadell, lleva 11 años en Barcelona y se va a vivir a Torredembarra por el precio de la vivienda.
Fran Cobos, educador social de 47 años, ha cambiado la prohibitiva Barcelona por Torredembarra. El ‘efecto expulsión’ de la ciudad condal por el precio de la vivienda hacia otras zonas ya va más allá incluso del Baix Penedès. «Soy de Sabadell y vivo desde hace 11 años en Barcelona. Ahora me voy expulsado, por la imposibilidad de encontrar una vivienda», apunta.
Ahora vive en un piso compartido en la Rambla del Raval. Va al trabajo caminando en 15 minutos. A finales de noviembre sabe que tardará más de una hora, lo que invierta en salvar a diario en tren los 80 kilómetros que separarán su casa de Torredembarra, recién comprada, de su empleo.
"Me parecía mucho dinero"
«Tendré que ir y venir cada día, pero no queda otra. He mirado por Poble-sec, también por Sabadell, y por otros sitios. Lo que había eran pisos de más de 200.000 euros y 50 metros cuadrados. Me parecía mucho dinero», indica. El piso en la 'Torre' le vale 160.000.
Fran está dispuesto a sacrificar tiempo y esfuerzo, a cambio de tener su casa y de poder cuadrar sus cuentas: «A la larga buscaré un trabajo por la zona, por Torredembarra».
A la larga creo que buscaré un trabajo por la zona", reconoce Fran
Casos como el suyo explican el auge demográfico de lugares como el Baix Penedès pero también de otras poblaciones.
Otro ejemplo reciente es el de Nati Campodarbe, una vecina de Barcelona de toda la vida que tuvo que dejar su ciudad, donde trabajaba, en busca de una vivienda más asequible. «Vivo en El Vendrell y trabajo en Barcelona. Son 70 kilómetros de ida y vuelta que hago cada día», decía al 'Diari' hace un tiempo.
Tras un cuarto de siglo en alquiler, un fondo buitre compró toda la manzana donde ella vivía y se vio obligada a marcharse. «Busqué y busqué pero no encontré. Todo lo que encontraba en la zona estaba entre los 1.200 y los 1.500 euros», afirmaba.
Nati miró más allá y se fue alejando progresivamente del centro, sin fortuna, hasta que dio con una oportunidad en el Baix Penedès, donde recaló en 2017. «Me quedé aquí porque es lo más barato que encontré. Pago 425 euros y estoy agradecida porque no me lo suben. Ahora entrar a un piso en Poblenou, donde yo he vivido siempre, costaría 1.200 y yo no cobro mucho, no me puedo permitir una cantidad así», relataba.