Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

40 años buscando documentos que validen una propiedad en Cambrils

Una familia adquirió de palabra hace cuatro décadas un solar en una urbanización y no tiene la escritura que lo acredite y ahora se encuentra en medio de una estafa inmobiliaria

Jordi Sans

Whatsapp
El solar de la calle Mare Nostrum de la urbanización Riviera en el municipio de Cambrils. Foto: pere ferré

El solar de la calle Mare Nostrum de la urbanización Riviera en el municipio de Cambrils. Foto: pere ferré

Hace cerca de 40 años empezaba un capítulo en la historia de la familia Álvarez que a día de hoy sigue abierto. El padre de la familia, traspasado ya hace tres décadas, adquiría unos terrenos «de palabra», al modo de antes» tal y como relata una de sus hijas, de modo que el solar pasaba del antiguo propietario al nuevo, de unas manos a otras, sin que hubiera una escritura y un contrato de por medio. Esta situación que se arrastra desde entonces hizo que la familia buscara asesoramiento legal de unos administradores de fincas con el objetivo de poder de alguna manera certificar que aquellos eran suyos y poder así edificar o hacer las gestiones correspondientes.

Tener este solar sin edificar comporta a la familia tener que pagar los correspondientes impuestos y hacer loa aportación a la comunidad de vecinos de la urbanización donde está situado pero no lo pueden disfrutar porque no deja de ser una área donde no pueden ejecutar ningún tipo de acción y a la vez el mismo espacio es utilizado a menudo como zona de aparcamiento para los vecinos.

La familia no tiene en su poder ni una escritura ni un contrato que acredite propiedad

Para poder desencallar la situación los afectados, propietarios de palabra de este terreno situado en la urbanización La Riviera de Cambrils presentaron una reclamación que teóricamente tenía que servir de catalizador a fin de que después de tantos años pudieran decidir los propietarios como tirar hacia delante con una situación que había comenzado en la década de los 70 y que sigue igual. Lo que más preocupaba y sigue preocupando a los denunciantes es el hecho que a pesar de no tener ningún tipo de documentación que acredite que la propiedad les pertenece están obligados por ley a seguir pagando impuestos. Rosa Álvarez explica que han visto como se les embargaban algunos bienes por dejar de contribuir pero que por otro lado no han encontrado la persona o el organismo que pueda darles la acreditación de que la parcela les pertenece.

El administrador

Por si fuera poco, la familia también se encuentra entre las personas afectadas por la quiebra de la empresa Solgestión. Tal y como publicó el ‘Diari’ el pasado 7 de mayo de 2017, la empresa, gestionada por un matrimonio de abogados, bajó su persiana verde oliva de sus oficinas de la calle Carrilet de Salou dejando a distintas comunidades de vecinos y a propietarios particulares de la demarcación tarraconense y de otros puntos de la geografía catalana a la estacada.

La persiana del local de Solgestión lleva meses bajada y sus propietarios ilocalizables. Foto: pere ferré

Los vecinos denunciaban ya en mayo que el establecimiento llevaba varios meses cerrado y se llevaba a sus espaldas un historial considerable de irregularidades con las distintas comunidades que habían llegado a tener que cortar el agua o la corriente de los edificios por amenazas de las compañías que ofrecían el servicio. Solgestión Servicios Inmobiliarios fue denunciada a través una acción legal delante de los Mossos después de que uno de los administradores expidiera un cheque al portador por un valor de 25.000 euros sin la autorización previa del presidente de la comunidad supuestamente para hacer frente a las deudas personales del matrimonio. Algunos testimonios decían que la deuda que la empresa tenía con la comunidad de vecinos ascendía a «muchos miles de euros» sin querer detallar la cifra y que les llevó a situaciones extremas como la amenaza por parte de la compañía de suministro de agua les cortara el servicio por impago de las cuotas.

Han presentado una denuncia a los Mossos contra  Solgestión al no obtener respuesta

La trayectoria de Solgestión no termina aquí ya que la administradora de fincas de Solgestión fue expulsada del Col·legi d’Administradors de Finques en diciembre de 2014, a pesar de que en la placa que figura en la puerta de la inmobiliaria consta como colegiada con el número 645. La razón, impago. Igualmente el marido nunca constó como administrador aunque según el Col·legi cualquier persona física o jurídica puede administrar unas fincas sin la necesidad de estar colegiada ni poseer alguna titulación que lo acredite. Aun así, sólo los colegiados disponen de dos seguros que sirven de salvavidas en caso que haya alguna incidencia. Uno de ellos es de responsabilidad civil y el otro cubre problemáticas similares a las hace frente Solgestión.

El caso concreto

Los denunciantes de la calle Mare Nostrum de Cambrils, donde se encuentra el solar sin titularidad de la urbanización La Riviera, subrayan que contrataron a Solgestión después de recibir consejo de personas destacadas del academicismo jurídico catalán pero que igualmente la quiebra empresarial les ha supuesto pérdida de capital y de la documentación que la firma tenía para poder defender su caso. Enfatizan que no denuncian este tema, del cual se enteraron por el ‘Diari’ por una cuestión monetaria sino que es más que nada por no tener que volver hacer todo el camino empezando desde cero.

Son de fuera de la demarcación y por eso explican que solo vieron a la administradora en tres ocasiones y únicamente estuvieron en un caso en el local del matrimonio. Sin embargo aseguran que hace meses que no localizan a la responsable: «igual ha cambiado de número de teléfono o no le interesa el tema», pensaban antes de ponerse al día de la situación.

Contrataron los servicios de Solgestión aconsejados por un jurista reconocido

Ahora han presentado una denuncia a los Mossos d’Esquadra pero siguen sin tener claro el paso siguiente a dar ya cansados de ir de un lado para otro para poder solucionar un problema que les vino dado porque en su momento no sabían de la existencia del terreno. Lamentan que ahora que su madre ya es mayor se fustigue por no haber podido encontrar una solución cuando han pasado 30 años desde que su marido falleció.

El único objetivo de la familia es el de «poder hacer lo que quieran con el terreno» ya que consideran que solo tienen esta asignatura pendiente en lo que se refiere a la propiedad de Cambrils. De aquí en adelante esperaran a que la denuncia presentada ante los Mossos contra la administración de la finca falle a favor suyo y se les devuelva toda la documentación.

La comunidad

Otra de las piezas fundamentales tener un mapa completo de la situación es la relación que tiene el núcleo familiar con la comunidad de vecinos de la urbanización. Consideran que «constantemente» se opta por cambiar la gestión que se refiere a la comunidad de vecinos por lo que no les resulta sencillo llevar la situación ni mantener una postura que no es nada cómoda teniendo en cuenta que no se pueden liberar de los pagos del mismo modo que no pueden disfrutar ni obtener algún tipo de rédito de la zona y tienen que ver, sin capacidad de hacer ningún tipo de presión, como el solar es utilizado para aparcar vehículos ya que es tiene una superficie idónea.

Temas

Comentarios

Lea También