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Adiós a les Nits Daurades de Salou con tradición y fuego

La procesión de la Virgen de Santa María del Mar  llenó las calles del municipio y se vivieron momentos de emoción

Carmina Marsiñach

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La Cofradía de Santa Maria del Mar fue la encargada de llevar la imagen de la Virgen a hombros durante la procesión. FOTO: Alba Mariné

La Cofradía de Santa Maria del Mar fue la encargada de llevar la imagen de la Virgen a hombros durante la procesión. FOTO: Alba Mariné

Salou despidió ayer Les Nits Daurades con una mezcla de emoción con la tradicional procesión de la Virgen de Santa María del Mar y un gran espectáculo de fuegos artificiales que llenó el skyline de la localidad de formas y colores. 

Los marineros y devotos se congregaron en la Iglesia de Santa Maria del Espigó del Moll alrededor de las nueve de la noche donde una hora antes tuvo lugar la Misa de la Fiesta Mayor. La Cofradía de Santa Maria del Mar, formada por alrededor de 80 personas de todas las edades, fue la encargada de llevar a hombros la imagen de la Virgen. Según detalla el presidente de la entidad, Alfred Alòs «es un día muy importante para nosotros, nos hace mucha ilusión. Tendrás más o menos devoción pero al final es nuestra patrona». 

Ahora tan solo queda una familia de pescadores en la Cofradía. Los hermanos Gaseny son los únicos del municipio que se dedican al mundo de la pesca. 

Descalzos y uniformados con camiseta azul, pantalones arremangados y faja, iniciaron la procesión cuando la banda de tambores y cornetas Misericordia de Reus empezó a tocar. 

Los cofrades con antorchas encabezaron la solemne marcha que también contó con la presencia de las autoridades del municipio. Centenares de vecinos y turistas presenciaban el acto casi en silencio.

La compañía valenciana Pirotecnia Mediterráneo disparó un espectacular castillo de fuegos. FOTO: A. Mariné

La mayoría inmortalizaba el momento con sus smartphones. A su paso por delante de la Iglesia, una decena de portadores levantaron la imagen de la Virgen con tan solo un brazo. En ese instante los enérgicos aplausos de los asistentes rompieron el silencio. Se respiraba emoción y devoción. Los más pequeños lo presenciaban sorprendidos.

«Van descalzos, eh», comentaba un turista francés. Durante la procesión que recorrió parte del paseo Miramar, los aplausos se repitieron. Una vez en el Espigó del Moll, trasladaron a la Virgen en una embarcación de remos. Una treintena de barcas recorrieron parte del litoral con bengalas verdes y amarillas.

Cuando los marineros volvieron a puerto, cargaron de nuevo a la Virgen a hombros hasta la plaza de las Comunitats Autònomes. Allí estalló un gran castillo de fuegos. Las playas se llenaron de gente que quería ver el espectáculo de luz y color de Pirotecnia Mediterráneo, que lanzó 379 kilos de pólvora. La compañía valenciana combinó efectos de luz, colores y potentes estruendos que dibujaron enormes palmeras en la oscuridad. 

La noche terminó con el concierto de la Orquestra Juniors en la plaza de las Comunitats Autònomes. 

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