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Adrenalina y tradición al galope

Más de 8.000 personas se dan cita en el circuito hípico del Parc de la Torre d´en Dolça para disfrutar del Cós de Sant Antoni

Mònica Just

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Los pura sangre ingleses lucieron en el circuito hípico ante la atenta mirada de miles de personas. Foto: Alfredo González

Los pura sangre ingleses lucieron en el circuito hípico ante la atenta mirada de miles de personas. Foto: Alfredo González

Las carreras de caballos son sinónimo de fiesta en Vila-seca. El circuito hípico del Parc de la Torre d’en Dolça fue ayer el epicentro del Tradicional Cós de Sant Antoni, una cita más que consolidada en la localidad y con una larguísima trayectoria a sus espaldas. La historia del evento se remonta al menos a finales del siglo XIX. Así lo demuestra un documento del año 1876 que se recuperó y que da fe de los premios que se entregaban, además de mostrar cómo se desarrollaba la competición.

Año tras año, el Cós atrae a miles de personas. Y ayer fueron más de 8.000 las que se acercaron al circuito –ya sea por afición, por tradición o simplemente por curiosidad– para vivir la esencia del evento por excelencia de las fiestas de Sant Antoni. Familias enteras escogían su caballo favorito –todos ellos pura sangre ingleses–, realizaban sus apuestas y le animaban hasta el último momento, tras encontrar el mejor lugar para seguir desde cerca la competición. Como si de un partido del Barça se tratara. «Nosotros apostamos cada año. No nos perdemos ni una edición. Nos encanta. Y venimos con toda la familia», comentaba una vecina mientras trataba de coger el mejor sitio para animar a su caballo.

La competición pudo celebrarse a un alto nivel, en una jornada en que lució un sol radiante, «el tiempo ideal» para esta celebración, en palabras del alcalde de Vila-seca, Josep Poblet. Aunque algún caballo se puso nervioso justo antes de salir a competir, la matinal se llevó a cabo sin contratiempos.

 

Tres carreras

Al mediodía daba inicio la primera carrera –el premio Torre d’en Dolça, de 1.700 metros–, aunque el momento más esperado llegaba más tarde, sobre las 12.45 horas, con la segunda de las tres previstas –el Gran Premi Ajuntament de Vila-seca–, en la que los jinetes recorrieron 2.500 metros. Las carreras las ganaron los pura sangre Saro y Polarsturm, respectivamente. La tercera –el Premi Patronat Municipal de Turisme de Vila-seca, de 1.700 metros– la ganó el caballo Capearth. Este año todo ocurrió con puntualidad, y poco después de la una y media ya había terminado.

En esta ocasión, y después de 15 años de carreras reglamentadas por la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar Española (SFCCE), pasaron a estar coordinadas por el Jockey Club Español de Carreras de Caballos.

Además de la propia competición, el Cós de Sant Antoni se ha convertido en un punto de encuentro para quienes aprovechan para pasar un mediodía de domingo distinto de lo que es habitual. Asimismo, las paradas de artesanos y las de servicio de bebidas fueron otro de los grandes atractivos del día, que aglutinó a grandes y pequeños.

El alcalde de Vila-seca, Josep Poblet, se mostraba más que satisfecho por el hecho de que la climatología permitiera celebrar sin contratiempos el evento. «Es una jornada lúdica extraordinaria, en la que ha venido gente con sus vehículos, vecinos de Vila-seca y La Pineda paseando... Cuando el Cós va bien, hemos salvado la parte más importante, más tradicional y más histórica de la Festa Major», subrayó Poblet, insistiendo en que «tenemos un prestigio indiscutible». Entre las autoridades destacó la presencia del conseller d’Interior de la Generalitat, Jordi Jané, además de Quim Nin, ya con el cargo de Secretari General de Presidència.

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