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Amèlia Guardià,107 años y candidata en L'Arboç

Prometió su nieta, la cabeza de lista, que estaría en listas si ella se apuntaba a la Confraria del Dolors

José M. Baselga

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Amèlia (d) cierra la lista de CLAM encabezada por su nieta Montserrat (centro).

Amèlia (d) cierra la lista de CLAM encabezada por su nieta Montserrat (centro).

Montserrat Ventura, que encabeza la lista de Canviem l’Arboç Acord Municipal (CLAM), pidió a su abuela Amèlia Guardià, de 107 años, que estuviese en la lista electoral. «Por reconocimiento a la lucha en favor de muchas personas».

Porque Amèlia ya votó en las elecciones generales de la Segunda República en 1936, que ganó en Front Popular. Fueron las segundas elecciones en el Estado en que las mujeres tuvieron derecho a voto. En las primeras generales (1933) Amèlia Guardià Andreu no tenía los 23 años para poder ejercer su derecho a votar. Y cuando nació las mujeres no podían hacerlo.

Votó en 1977
La dictadura de Franco eliminó la democracia, que no se recuperó hasta las elecciones de 1977. Amèlia tenía entonces 65 años. Desde entonces no ha faltado el voto de la abuela. En las pasadas elecciones generales acudió a su colegio electoral. Porque costó mucho recuperar la democracia y el voto para la mujer.

La abuela también votó en las pasadas municipales.

Pero ¿ir a una lista electoral? La abuela de L’Arboç llevaba tiempo pidiendo a su nieta que se hiciese la de Confraria de la Mare de Déu dels Dolors de l’Arboç. Cuando Montserrat decidió encabezar la lista, le dijo a Amèlia que entraría en la cofradía si ella estaba en la candidatura.

Falta unidad
Montserrat Ventura ya está en la cofradía y Amèlia en la lista electoral de CLAM. Nieta abriendo candidatura y abuela cerrándola.
La abuela, con dos hijos, 9 nietos y 5 biznietos, está ilusionada y da ideas para mejorar el pueblo. Lamenta que se ha perdido la unidad entre vecinos que había antes. Y el comercio. La abuela de L’Arboç estuvo encargada en una fábrica de calzoncillos que tuvo el municipio. «Siempre era la que iba ante el jefe a reclamar mejores condiciones para las trabajadoras», explica su nieta.

Amèlia no faltó para votar en el referéndum.

La candidatura de la abuela de L’Arboç representa a muchos. Nació el 22 de noviembre de 1911. Durante la Guerra su marido estuvo preso en un campo de concentración en Mora d’Ebre y allí  fue para sacarle con la exigencia del pago.

En las pasadas elecciones generales explicaba que «durante muchos años estuvo prohibido. Ahora que se puede, quiero votar». Y fue al colegio en silla de ruedas porque se había rito el fémur. Hace unos días recordaba que «en casa siempre habíamos sido de Esquerra. Mi padre me dijo: Amèlia, has de ir a votar». Siempre estaba al día y quería votar y luchar por el pueblo.

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