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Anna Alcalá: "En la calle sólo se escuchaban sirenas de emergencias"

La vendrellense Anna Alcalá es estudiante y au pair. Reside en Bruselas desde hace un año y medio

Mònica Just

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Anna Alcalá

Anna Alcalá

Anna Alcalá, de El Vendrell, se enteró de la primera explosión de camino a la universidad, donde estudia francés. Vive en Bruselas desde septiembre de 2014, con una familia holandesa-catalana, y trabaja de au pair. Fue la madre de los niños que cuida quien le informó. «Nos encontramos cuando ella volvía de dejarles en el colegio y me lo dijo. Justo después empecé a recibir mensajes tanto de la familia y amigos de Catalunya como de Bélgica, que me preguntaban si estaba bien», explica. Los padres de la familia son periodistas. Habitualmente utilizan la línea de metro afectada por los atentados para ir al Parlamento y a la Comisión. Suelen bajar en la estación de Maalbeek. Pero se salvaron por casualidad: «La madre tenía el día libre y no había ido a trabajar; y al padre le habían enviado a cubrir la noticia del aeropuerto». De este segundo atentado, cuenta Anna, se enteró por la profesora, «que nos iba informando lo que pasaba. Les llamé para asegurarme de que estaban bien ellos y los niños. Y entonces los teléfonos de quien estábamos en clase no paraban de sonar». Por precaución, se quedaron en la universidad hasta mediodía. «Cuando salimos, metros, trenes, tranvías y buses estaban cerrados. Fuimos andando hasta casa (hay una hora de camino). Sólo se escuchaban sirenas de ambulancias, bomberos y policías», dice. Sus amigos y la familia con quien vive están bien: «No habían cogido aquel metro, por suerte»

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