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Apretar los dientes para correr

Un joven con paraplejia inventa un mando para jugar a slot con la boca
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Armando Folgado en una prueba en el circuito de El Vendrell.

Armando Folgado en una prueba en el circuito de El Vendrell.

El virus llegó como todo lo traicionero. Engañoso. Hace tres años. Armando Folgado creyó que era una gripe. Pero aquella flojeza no era normal. Fue al médico, al hospital. Llegaron las pruebas, la pérdida de fuerzas, costaba respirar... 

El virus atacó a la médula. «Me encontré tirado en la cama. Necesitaba ayuda para todo». La meningitis derivó en mielitis y en una encefalitis que dejó a Armando en una silla de ruedas.

Atrás quedó una vida de taller de plancha y pintura, la bicicleta, salir a correr, jugar con sus hijos Ana y Alex, la pasión por los coches. «Tenía un Golf GTI. Todo lo que tenía ruedas era mi vida».

'Tocaba vivir'
Nieto, sobrino e hijo de planchista, forjado a base de enderezar planchas retorcidas, Armando se dijo que «tocaba vivir». Pasó dos años en el hospital y seis en casa prácticamente sin salir.

Estando en el Institut Guttmann, hospital de referencia en neurorehabilitación, visitó el centro Albert Llovera, el deportista que compite en esquí, baloncesto y  rallyes como el Dakar pese a estar en silla de ruedas.

«Me dijo: busca objetivos y cosas que puedas hacer», recuerda Armando. Aquella noche no durmió. La cabeza corría. Tanto como sus cochecitos de slot. Folgado había disputado muchas pruebas del juego que popularizó la marca Scalextric. «En 2013 corrí las 24 horas de Sant Celoni».

El mando
Pero la parálisis le impedía accionar los mandos. Pensó entonces  en cómo podía mover aquellos coches. Unos muelles, una correa de moto, una pinza de la ropa... El joven pidió a su amigo Mauri Casas que  fabricara lo que le iba a pedir. 

Cuando estaba hecho, colocaron el dispositivo a Armando en la boca y el coche sobre la pista. El joven apretó los dientes y el cochecillo salió disparado. Cuanto más apretaba, más corría, y si bajaba la presión, desaceleraba.

 «La sensación fue brutal. Podía hacer algo por mí mismo». El coche estaba bajo el mando de Armando. «Quiero ir a probar al Club Slot de Sant Celoni», dijo entonces.

Y allí  ha competido. «Sólo un segundo más lento que el más rápido».

Armando y su familia en la visita a Aloy Shop de El Vendrell.

Pero apretar y aflojar una pinza con la boca cansaba. Había que mejorar el sistema. Y contactó con  Mauricio Ferrari, fundador de Slot.it, referente en slot en Italia y a nivel mundial y que trabajó de ingeniero para el piloto  Michael Schumacher.

Ferrari  ideó una solución. El mando de Armando no funcionaría apretando una pinza con los dientes , sino empujando con la lengua un muelle. A más presión, más velocidad. «Es un mando mucho más cómodo».

‘De igual a igual’
Con ese dispositivo se ha convertido en el rey de las pistas. «Pero sobre todo me da la posibilidad de una independencia y de volver a  hacer algo que me gustaba».  Y de igual a igual en una competición contra otros pilotos que accionan el mando con la mano.

Esas carreras le han devuelto las ganas por seguir. La investigación de la enfermedad avanza y es la gran esperanza. Pero también en los últimos días Armando explica que siente cosquilleos en las extremidades y en el cuello. Molestos, pero hasta hace unos meses la insensibilidad era total. «Busca objetivos», le dijo Albert Llovera.


'Aquí jugamos todos'
«Me da alas. La ilusión de poder volver a correr». Y sobre todo, «ayudar a otra mucha gente que carece de movilidad»
Armado piensa en muchos niños.  «No hay juguetes para niños que no se pueden mover». Y una pista de Scalextric sigue siendo el juego mítico al que muchos chavales quieren jugar. 
Con este sistema puede competir «incluso contra otros chavales que accionen los mandos con la mano». Las horas en los hospitales son muy largas. Y la televisión o el ordenador cansan. Correr con slot permite interactuar con otros compañeros, « participarde igual a igual, y eso ayuda mucho».
Armando y su familia han creado la entidad Slot a fondu, con la  que pretenden impulsar la construcción de esos mandos que pueden ayudar a muchas personas que tienen discapacidad.  Organizan diferentes campañas para la compra de pistas de slot con las que montar circuitos en centros de rehabilitación.

 

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