"Aquel día decidieron que en Calafell, por la Candelera, no se pesca"

Hace 70 años del dramático rescate de dos pescadores en el mar en medio de un temporal

José M. Baselga

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La barca Sant Salvador poco antes de hundirse.

La barca Sant Salvador poco antes de hundirse.

Hubo una época en la que Calafell fue de los principales pueblos pesqueros de la costa. Había mucha madera en la playa, como decían los pescadores por la cantidad de barcas sobre la arena.

Esa tradición llevó a que la localidad tuviese una barca de rescate que ayudó a salvar a muchos pescadores atrapados en temporales. Con el tiempo ese Bot Salvavides es un elemento patrimonial del municipio.

Unas veces gana
Como todo pueblo que ha vivido en el mar, los mayores atesoran historias de cuando el oleaje se encabrita y pide tributo. Unas veces gana. Otras da oportunidades. Hasta la próxima.

Con motivo de la festividad de la Candelera, que Calafell ha celebrado hace unos días, a los pescadores les ha vuelto a la memoria una de las jornadas en las que el mar quiso picar el billete en esa relación con los pescadores.

Hubo una época de pescadores en Calafell.

El concejal Joan Maria Triadó explica aquel 2 de febrero de 1949. «Fue a primera hora de la tarde, cuando las barcas de arrastre regresaban a tierra». Había una fuerte tramontana, ese viento frío y acelerado que muchos artistas han intentado plasmar en literatura o pintura.

Con la tramontana azotando, la barca Sant Salvador intentaba ganar la costa. Era una de las históricas embarcaciones en las que iban Salvador Mestres, conocido como El Nen de Cal Didit y Felip Triadó Forti, de Cal Garça.

No sabía nadar
El viento tumbó la barca. Joan Maria Triadó explica que El Nen de Cal Didit pudo aferrarse a una tabla y la corriente lo arrastró a la playa. Pero Felip no sabía nadar. 

Felip Triadó llegó a Calafell desde su Orrius (Maresme) natal. Siendo un niño cayó en sus juegos de la cubierta de casa y tras una decena de operaciones en la pierna estuvo ingresado en el sanatorio de Sant Joan de Deu.

Todos los pescadores de Calafell, a una.

Con el tiempo en el sanatorio fue cocinero un par de años y después pasó a la cocina del histórico Hotel Miramar, hasta que se casó y con un socio decidió lanzarse como pescador. «Pero no sabía nadar», explica Joan María Triadó.

Aquel 2 de febrero de 1949, entrando la tarde, la embarcación se hundía con el palo hacia el fondo y la quilla cara arriba. El pescador se aferró a un cabo de la cabina del motor, quizá dando por perdida la batalla con el mar. 

Solidaridad
Los días de temporal los vecinos llenaban la playa. Y surgió el espíritu marinero. Nadie se queda en el mar. José Pallares, (el Xut), patrón de la barca de Melchor Guachs (el Gallego ), con potente motor de 40 caballos, Josep Maria Soler, (el Manut del Maquinista), Ramon Consernau (el Ros), Alfons Palleja (el Tarragona) y Joan Solé (de Cal Sereno), se lanzaron al mar a salvarlos y lograron llevarlos a la orilla.

Felip Triadó y el Nen de Cal Didit decidieron que por la Candelera no volverían a pescar. «Lo declararon como su particular Día de Acción de Gracias», recuerda Joan Maria Triadó.

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