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Así nace una empresa desde la bondad en Torredembarra

«Quiero cumplir un sueño». Con 49 años, Núria se quedó sin trabajo. Pero sabe que hay sueños que se hacen realidad. Y nació No Cuino

MARIA PEDREROL

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Uno de los talleres de cocina que cada semana se llevan a cabo en el local de No Cuino. FOTO: alba mariné

Uno de los talleres de cocina que cada semana se llevan a cabo en el local de No Cuino. FOTO: alba mariné

Núria tiene 49 años. No se puede decir que sea una persona mayor, pero sí que reúne las peores condiciones para encontrar trabajo: el sexo y la edad. Todo suma. Y por si no hay suficiente, añadamos más: su madre sufrió demencia y requirió de su atención las 24 horas del día. «Todo me daba miedo, cualquier nimiedad me parecía crucial.

Temía por ejemplo que se olvidara una sartén en el fuego». Pero Núria consiguió ver el lado bueno de las cosas y de este pavor salió un hilo de luz: «Un buen día pensé, tendría que dejarle hecha toda la comida de la semana, así no habría peligro. Pero había otras personas en la misma situación que mi madre, así que ¿por qué no ofrecerles la comida a todas?». Y así, de la más pura bondad, nació No Cuino.

La idea estaba clara. Sólo faltaba ponerla en marcha. ¿Cómo? «No tenía la menor idea de qué debía hacer, no sabía si me estaba yendo directa a un precipicio, si mi situación empeoraría si no funcionaba...», recuerda Núria. Entonces descubrió a Formació i Treball, entidad coordinadora del Punt d’Autoocupació de Incorpora de la Caixa en Tarragona. Gracias a esta línea de autoocupación, personas en riesgo de exclusión social como Núria con ideas de negocio tienen la oportunidad de integrarse en el mercado laboral y superar su situación de vulnerabilidad. Ella lo ha conseguido.

Sueño cumplido
«Sin ellos no habría sido posible», explica Núria refiriéndose a Formació i Treball y, en concreto, a Maria Jurado, técnica del Punt d’Autoocupació de Incorpora que la acompañó durante todo el proceso de creación de No Cuino. La  función de Jurado fue la de «ayudarla en la elaboración del plan de empresa, análisis de los riesgos y viabilidad y la búsqueda de la financiación y de un local adecuado para su negocio».

Prueba superada. Después de seis meses elaborando el proyecto, todo estuvo a punto. Núria abrió No Cuino a finales de enero del 2017 y asegura que «de la idea inicial de negocio no queda nada». Ahora elabora menús semanales para todo aquél que los necesite –incluso veganos– «que aguantan diez días en la nevera»; hace talleres semanales de cocina; y además tiene una tienda. De la adversidad surgió la bondad, y de allí se hizo realidad un sueño.

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