Baix Penedès: Seis años de prisión por abusar de una menor de 7 años

En el momento de la agresión el condenado tenía 65 años

Angel Juanpere

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La Audiencia de Tarragona.

La Audiencia de Tarragona.

La Sección Segunda de la Audiencia de Tarragona ha condenado a seis años de prisión a un hombre acusado de haber abusado sexualmente de una menor que era «casi de la familia». Además, la sentencia le impone diez años más de libertad vigilada y que durante trece no pueda comunicarse ni acercarse a menos de mil metros de la denunciante, a la que tendrá que indemnizar con 15.000 euros. El fiscal solicitaba once años de prisión y 30.000 euros de indemnización.

La Sala ha dado por probado que sobre las dos y media de la tarde del 11 de julio de 2017, el acusado –que entonces tenía 65 años– se encontró en un bar del Baix Penedès con la menor, que tenía siete años. Estaba acompañada de sus padres, con los que el procesado mantenía una relación casi familiar. 

Una vez se disponían a marchar del bar, la menor pidió a su madre si podía ir con el acusado. Le dieron permiso. Una vez en el domicilio del encausado, después de comer y fregar los platos, él llevó a la menor a una de las habitaciones de la vivienda para que durmiera. Una vez dentro, ella le pidió que le pusiera crema en la rodilla porque tenía un golpe, accediendo a ello.

Cerrar los ojos

El acusado dijo a la niña que se tumbara en la cama, que cerrara los ojos y que se durmiera. Le quitó la ropa interior y le comenzó a frotar sus partes íntimas. Y mientras ella aparentaba estar durmiendo, vio como el acusado se masturbaba y lamía a la pequeña, mientras esta le decía que parase.

A continuación, el acusado bañó a la menor para de nuevo frotar todas las partes del cuerpo de ella. Esta sufría una patología, que se agravó con la conducta del acusado. 

Edad

Los profesionales del equipo técnico, cuando en su día habló con la menor, manifestaron que el hecho de que ella no presentase afectación o sintomatología propia de abusos es por el hecho de que a esta edad no se percibe como una agresión (salvo indicador de dolor) sino como un juego, como algo habitual. Recordaron que ella mostró malestar porque no le era grato explicarlo.

Los padres se dieron cuenta del estado emocional que presentaba su hija cuando fueron a buscarla a la casa del acusado. Estaba muy nerviosa, sin querer despedirse del procesado ni darle un beso. Ya en casa, les dijo si les podía contar algo, que el procesado le había hecho algo que no le iba a gustar, que le había puesto crema por todas las partes y que además las había lamido.

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