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Baix Penedès. Un legado digno de artistas

Un pasado rico en historia, una gran oferta de actividades lúdicas y culturales y unos espléndidos parajes dibujados entre el mar y la montaña

José Manuel Baselga

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Playa de Calafell. Foto: Joan Capdevila Vallvé

Playa de Calafell. Foto: Joan Capdevila Vallvé

Son 264 km2 que sorprenden por la variedad de paisajes, tradiciones, cultura, gastronomía y fiestas de interés nacional. El Baix Penedès está además en un enclave estratégico entre Barcelona y Tarragona y en un nudo de comunicaciones de interés nacional.

En paisaje, la comarca ofrece desde la suave costa de El Vendrell, Calafell y Cunit a las  montañas del Montmell y una plana que concentra viñedos. La costa ofrece arenales conocidos como las playas del biberón por las familias con niños que las visitan. La suave entrada al mar hace que sean unas playas seguras.

La sierra del Montmell

Más desconocido es el interior. Pero ofrece paisajes difíciles de imaginar a tan escasa distancia del mar. La sierra del Montmell muestra un ambiente casi pirenaico con unas alturas que buscan equipos ciclistas de toda Europa para preparar sus temporadas. El senderismo es desde hace unos años una de las actividades más practicadas para conocer esos paisajes.

Montmell. Foto: Consell Comarcal del Baix Penedès

Ese interior ha conservado entornos como los de Bonastre donde además hay una gran dedicación a la agricultura ecológica. Una veintena de productores trabajan de la forma más natural, incluso recuperando variedades olvidadas. Un paseo por el valle de Sant Marc muestra la perfecta combinación del asentamiento humano y la naturaleza.

Gastronomía ‘Km 0’

Ello permite que la comarca esté en denominaciones gastronómicas como DO Penedès para los vinos y la DO Siurana para el aceite, uno de los mejores del mundo. El producto de la tierra, unido al del mar, hace que la gastronomía sea un atractivo durante todo el año.

Productores y restauradores crearon el colectivo Terra i Taula para dar a conocer esos productos y las recetas de proximidad de las que presumen las cocinas de la comarca. Y con platos propios como el xató, una especie de ensalada de escarola con salsa que caracteriza a todo el Penedès.

Los jardines de la casa museu de Pau Casals en el Vendrell. Foto: DT

El legado de los artistas

El Baix Penedès ha sido cuna de personajes universales que tienen en la comarca museos de interés internacional. El  violoncelista y humanista Pau Casals es emblema de El Vendrell y del Baix Penedès. En la capital de la comarca destaca Vil·la Casals que muestra la obra y figura del artista. También se conserva su casa natal, el auditorio que creó y que acoge una programación anual en la que destaca el Festival Pau Casals del verano.

Sobre Casals también puede visitarse su tumba y el órgano barroco de la iglesia. La intervención del músico evitó que fuese destruido durante la Guerra Civil y que conservase todas sus piezas originales, lo que le hace único en Europa. Pau Casals aprendió música en él ya que su padre fue el organista.

El Vendrell también tuvo el privilegio de tener de vecinos al escultor Apel·les Fenosa, con su Fundación en la localidad o al dramaturgo Àngel Guimerà. En cultura es además obligada la visita al Museu Deu que acoge una de las colecciones de arte más importantes de Catalunya y que el notario Antoni Deu Font donó a la localidad.

Muestra de modernismo y palacios de estilo colonial en L'Arboç. Foto: DT

La galería de personajes ilustres sigue por Calafell, donde Carlos Barral tuvo su casa, hoy convertida en museo y por la que pasaron literatos como Gabriel García Márquez, Vargas Llosa, Jorge Edwards, Goytisolo, Ledesma y las principales plumas hispanoamericanas.

De Banyeres del Penedès fue el escultor Josep Cañas y en museos destaca el dedicado al tiburón en L’Arboç.

El encanto de L’Arboç

El patrimonio humano se une al arquitectónico con el castillo medieval de Calafell, la iglesia de El Vendrell, poblados ibéricos como el de Calafell que muestra cómo vivían sus moradores.

Pero si una localidad destaca por su singularidad es L’Arboç, con una treintena de edificios catalogados por ser palacetes de estilo colonial. En la localidad sobresale la réplica de La Giralda que además en su interior recrea el Patio de los Leones y el Salón de Embajadores de La Alhambra.

La Giralda es uno de los edificios más singulares por su obra y por su historia ya que fue un regalo de bodas. El edificio, que ha sido restaurado por completo hace unos años, ofrece sorpresas como las de albergar el mayor ejemplar de El Quijote del mundo o una singular colección de conchas de todo el mundo.

Patio interior de la Giralda de l'Arboç. Foto: DT

Cultura popular

El Baix Penedès destaca también por sus tradiciones y cultura popular. Desde los castells, donde la colla Nens del Vendrell vuelve a vivir una época dorada, a la pasión por el fuego. Las carretillades y Ball de Diables de L’Arboç y El Vendrell son imprescindibles. La fiesta mayor de L’Arboç está catalogada de interés nacional.

Hay tradiciones como las ‘puntes al coixí’ de L’Arboç, una artesanía que tiene un museo dedicado a los bordados del hilo fino. En Bellvei intentan mantener la artesanía de las chichoneras. Aquellos casquitos de paja, que se ponían hace décadas a los niños que aprendían a caminar, salían de la localidad.

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