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Costa Presidenta de la Federació Empresarial d’Hostaleria i Turisme (FEHT) de Tarragona

Berta Cabré: «No podemos decir que esta situación se haya acabado»

El sector turístico se plantea nuevos retos de cara a la próxima temporada pero sigue mostrándose muy cauto tras la recuperación del 50% este año respecto a 2019 y lejos aún de las previsiones iniciales

Eduard Castaño

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Berta Cabré en los jardines del 4R Regina Gran Hotel de Salou, donde el miércoles detalló la temporada turística de 2021.  Foto: Fabián Acidres

Berta Cabré en los jardines del 4R Regina Gran Hotel de Salou, donde el miércoles detalló la temporada turística de 2021. Foto: Fabián Acidres

Berta Cabré es presidenta de la Federació Empresarial d’Hostaleria i Turisme de Tarragona (FEHT), cargo que asumió hace 15 meses al relevar a Eduard Farriol. Ingeniera técnica en Informática por la Universitat Rovira i Virgili (URV) y posgrado en Gestión Gerencial Local, es gerente del Camping Joan Bungalow Park de Cambrils. A pesar de toda su  larga experiencia profesional en tareas de gestión y dirección en empresas turísticas, sufre en sus carnes, como las de otros muchos empresarios, directivos y trabajadores de alojamientos turísticos, los estragos que deja la pandemia del Covid. La apuesta de futuro pasa por la calidad y la sostenibilidad.

¿Recuerda otro año tan nefasto para el turismo de la Costa Daurada y las Terres de l’Ebre como 2020?

Nunca. Si este año hemos dejado de facturar 2.500 millones de euros, el año pasado fue tremendo, cuando esa cifra ascendió a 4.500 millones. Realmente, 2020 fue el peor año de la historia del turismo en la provincia de Tarragona. Las consecuencias del coronavirus han causado mucho daño en nuestro sector. No podemos dar el año como positivo.

Pero este año, ¿ha dado la sensación de que se ha empezado la recuperación?

La sensación que nos acompaña es la que se ha dado en el mes de agosto, que ha sido la de que ha habido mucha gente. Gente paseando por las calles, muchos coches... Esa sensación es cierta. Pero hay que tener en cuenta que agosto es el mes en que se hacen más vacaciones, más se pasea y más gente se ve. No ha ido mal en agosto. Pero han sido tres semanas donde ha habido más actividad.

«En el mes de agosto vimos a mucha gente por la calle. No ha ido mal. Pero engaña. Es la sensación que nos ha acompañado»  

Sin embargo, en agosto se vio más movimiento de gente.

Pero engaña. En Cambrils, por ejemplo, ha habido mucha gente de Reus, Tarragona, Mont-roig, Miami Platja... Gente que no ha salido de vacaciones fuera y ha optado por pasear por aquí, por ir a comer a Cambrils, a tomar un helado en Salou... Se ha incrementado la gente que ha venido respecto a 2020 añadiendo una mayor movilidad de gente de la zona, generando una sensación de haber visto mucha gente. También hemos visto muchos coches y eso hace pensar que hay mucha gente de fuera. La prueba es que ha habido muchas dificultades de aparcamiento. ¿Por qué? Porque el cliente y el visitante que ha venido lo ha hecho básicamente en coche. 

Seguramente, otros años se veían más turistas, pero menos coches.

Porque han dejado de venir muchos turistas británicos, rusos, alemanes... Muchos de ellos vienen en avión. Tampoco ha habido muchos vuelos chárter. Cuando cuantificamos el número de visitantes, nos damos cuenta que no es el volumen que esperábamos. 

Y coincide con el primer año real de afectación del Brexit sobre el turismo.

Sí, pero te diría que esa problemática de tener visitantes aquí no es tanto económica (con una decisión basada en el aspecto económico) como sanitaria, que ha permitido o no viajar a la gente, tener facilidades o no, si puedes coger un avión o no, si tú y su familia tienes que hacerte un PCR para venir y volver... Todo eso son situaciones que dificultan el viaje y que, finalmente, acaba no produciéndose.

¿Cómo fue la Semana Santa sobre la que había tantas incertidumbres?

La verdad es que esperábamos la reactivación del turismo a partir de mitad de junio. De hecho, fue casi así cómo se produjo. Al comenzar la quinta ola, ya vimos que no llegábamos a las previsiones que teníamos.

«Al comenzar la quinta ola ya nos dimos cuenta que no llegábamos a los cálculos que habíamos hecho para este año, que eran del 65% sobre 2019»

¿Y el resto de la temporada?

Eso es lo que hay que valorar, el conjunto desde enero hasta el 15 de septiembre. No podemos dar el año como positivo. Estamos al 50% de la recuperación tras ese 2020 tan nefasto. Y esperábamos llegar al 65% respecto a 2019. Tras la Semana Santa, y cuando parecía que íbamos a arrancar la temporada, llegó la quinta ola coincidiendo con Sant Joan, que nos hizo daño. 

¿Tanto daño hizo la quinta ola?

Las cifras de la quinta ola de aquí hicieron mucho daño. Volvimos a ver aquel volumen de cancelaciones que volvía a crecer.

Aunque el mercado nacional y de proximidad ha dado una buena respuesta.

Si este año hemos logrado una cierta actividad turística ha sido gracias al mercado nacional, de proximidad, con reservas de última hora. En ese aspecto, la Covid ha hecho cambiar la tendencia. Hemos tenido cintura para esos cambios y creo que, afortunadamente, lo hemos resuelto bien. 

Ese turismo vacacional  tradicional lo podemos dar por acabado en esta época del año.

Suele producirse a finales de septiembre, es cuando se nota la bajada de ese turismo, dando paso a otro, menos masificado. Es un turismo de otoño. 

Un turismo sénior con visitantes de mayor capacidad económica y con otras demandas. 

Es un turismo sénior de gran estancia, que vienen a pasar más días y que se interesan por cultura, ecología, gastronomía, enología... Vendrán ya vacunados (por lo tanto vienen más protegidos) y viajan por carretera.

«Debemos continuar trabajando en la desestacionalización. Permitirá que muchos hoteles sigan abiertos otros meses del año»

¿Ese sigue siendo uno de los aspectos pendientes del turismo de la Costa Daurada y las Terres de l’Ebre, la desestacionalización?

La Costa Daurada y las Terres de l’Ebre cuentan con un factor que tienen pocos destinos turísticos: un clima suave a lo largo de todo el año. En otoño, invierno o primavera se pueden realizar infinidad de actividades relacionadas con el turismo. Y hasta diferentes formas de enfocar ese turismo: cultural, deportivo, gastronómico... Debemos continuar trabajando en desestacionalizar el turismo, que no solo se concentre en los meses de verano. Ello permitirá, por ejemplo, que muchos hoteles sigan abiertos más meses.

Ya que habla de los hoteles, ¿corren el riesgo algunos de cerrar o de cambiar de manos?

Este año un 25% de los hoteles han estado cerrados. No han abierto desde el año pasado. Llevan un año y medio cerrados. Siempre hay movimientos, con hoteles que cambian de manos. Todavía no damos por cerrada esta etapa.

¿Cual es la situación actual del turismo en la provincia?

El sector de la hostelería en la provincia supone el 70% de su PIB, el 28,5% de los cotizantes de la Seguridad Social. Son muchos empleos. Pero el asunto del mercado laboral es un tema crítico. A veces hay dificultad para cubrir puestos de trabajo, porque lo que buscamos es una mayor profesionalización , dando una calidad al servicio.

Mientras, están en juego muchos puestos de trabajo con los ERTE .

Habrá que estudiar qué condiciones se dan con los ERTE. Necesitamos explicar a nuestros trabajadores que queremos que sigan trabajando. Las administraciones, tanto la estatal, como la autonómica o la local, deberían pensar en el peso del sector turístico. Cuando te pones en contacto con ellos, te dan muy buenas palabras e ideas. Sin embargo, es otra cosa cuando pasas al terreno práctico, el de los hechos. Ahí está el tema de la moratoria de la Generalitat con el incremento de la tasa turística para estancias con entrada en vigor desde el 1 de octubre. 

Habrá que ver también qué pasa con el Imserso.

Hay establecimientos que ya están preparados para afrontar el Imserso ahora o en febrero. El problema es que no tenemos aún el detalle de quienes y cuantos participarán. El hecho de elevar la categoría de los hoteles a, mínimo, 4 estrellas, las condiciones que deben ofrecer y el precio máximo a pagar tampoco ayuda. A estas alturas, hay una falta de previsión pero nuestros hoteleros están preparados.  

¿Son optimistas de cara a los próximos meses y el próximo verano?

Yo soy optimista por naturaleza. Pero debemos reconocer que este otoño-invierno parece bastante complicado. Y respecto al próximo año, incierto. No sabemos si los vuelos chárter volverán con normalidad... Este año está siendo de impasse o de recuperación parcial. No podemos decir que esto haya acabado. 

El hecho de que, a raíz del Covid, la gente apueste por espacios abiertos y al aire libre ha supuesto que muchos descubrieran las Terres de l’Ebre.

Así es. El turismo rural y de interior ha funcionado mejor. El turista busca entornos abiertos, al aire libre y más cerca de la naturaleza. Ha habido un alud de visitantes en las Terres de l’Ebre, donde han crecido las pernoctaciones y estancias. Los datos demuestran que es el único crecimiento, con 3,3 por ciento más de pernoctaciones en campings de las Terres de l’Ebre.

Pero las pernoctaciones generales han caído un 43,9% respecto a 2019.

La prueba es que hemos 9,9 millones de pernoctaciones frente a los 17,6 millones de 2019.

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