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"Calafell desaprovecha a Barral. En otro lugar tendría un monumento"

El autor del Plan Director critica que 'Barral puso a Calafell en el mapa y no se le ha hecho ni un homenaje, más allá de una calle'

José M. Baselga

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Carlos Barral (centro) en un encuentro con los escritores a los que impulsó. Foto: DT

Carlos Barral (centro) en un encuentro con los escritores a los que impulsó. Foto: DT

El catedrático de historia de la Universitat de Barcelona Joan Santacana, director del grupo de investigación de Didàctica del Patrimoni y que redactó un Plan Director sobre el patrimonio de Calafell, considera que la localidad no ha sabido aprovechar el potencial de una figura como el poeta y editor Carlos Barral, pero tampoco de todo su patrimonio cultural.

«Pocos pueblos tienen la suerte de haber tenido entre los suyos a hombres como Barral. Ningún otro lugar puede reivindicar ser cuna de la literatura iberoamericana». Barral puso a Calafell en el mapa «y no se le ha hecho ni un homenaje, más allá de una calle».

Reorientar

Santacana interviene así en la polémica surgida en la localidad sobre el futuro de la Casa Barral, en la que el poeta pasó largas estancias desde que llegó de niño de la mano de sus padres y que hoy está convertida en muestra del Calafell marinero y pesquero . La casa la compró el Ayuntamiento en 1999.

El Consistorio tiene previsto reorientar la musealización de la casa para que sea un auténtico museo sobre el escritor y el universo que le rodeó. La oposición teme que haya un cierre por falta de personal, pero el alcalde, Ramon Ferré, destaca que durante ese proceso podría mantenerse abierta de forma gratuita.

Joan Santacana, amigo de Barral, defiende el potencial de la figura del editor y lamenta su olvido en el municipio. «Formó parte de una generación de poetas fundamentales para entender la literatura de la primera mitad del siglo XX y es uno de los grandes memorialistas, con obras como Años de Penitencia o Años sin excusa». Además Barral «fue un artífice del boom literario hispanoamericano».

La editorial dirigida por Barral «mostró desde Barcelona y Calafell a los escritores hispanos y favoreció aquel boom a mercados europeos». También destacó porque «le hizo enfrentarse con éxito a las dictaduras latinoamericanas».

Mala promoción

El debate sobre la Casa Barral cuestiona la promoción hecha del patrimonio de Calafell en general y en concreto de la casa marinera en la que el editor pasaba largas temporadas y que fue punto de encuentro de escritores como Gabriel García Márquez, Vargas Llosa, Jorge Edwards, Ledesma, Gil de Biedma, Gabriel Ferraté o Juan Marsé, entre otros.

«El patrimonio de Calafell tiene un problema de visibilidad y otro de gestión. La Casa Barral está en pleno paseo marítimo y no entra nadie», indica Santacana. Considera que nunca se ha sabido potenciar y mostrar de forma atractiva la importancia de Barral.

«El concepto de casa museo de un escritor que no fue mediático no capta voluntades», pero añade que «en la casa museo no hay elementos significativos y la museografía es de baja calidad. El visitante no conoce a Barral y no ve gran cosa. No ofrece experiencias».

No está en la calle

Destaca Santacana que el poeta y su universo tampoco están presentes en Calafell. «La casa Barral aparece como una seta. Nada más hace referencia. No se ha hecho nada para vincular el nombre de la población con los escritores que Barral descubrió. Ninguno de ellos tiene una calle dedicada». A pesar de que en el plan director se daban ideas, «los alcaldes del momento optaron por transformar la casa del poeta en un modelo disecado. El modelo obviamente fracasó».

«Se ha de saber gestionar la memoria y se ha de huir de las museografías de cartón piedra», y además deben saberse vender. «Si los productos no se venden, se pudren». Para Joan Santacana, si los Barral hubiesen llegado a una playa diferente quizá sus obras estarían en las escuelas, tendría un monumento y su modesta casa se habría convertido en motor vivo de la creación literaria.

«Todo el planteamiento del patrimonio de Calafell debería ser revisado de arriba a abajo si se quiere transformar en un activo cultural, turístico y económico» que permita potenciar al municipio.

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