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Calafell puede perder las llaves

Jaume de Bargas recibe ofertas por su singular colección

José M. Baselga

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Calafell puede perder las llaves

Calafell puede perder las llaves

Nieto e hijo de herreros, Jaume de Bargas ha vivido entre hierros, cerraduras y llaves. Y la profesión se convirtió en pasión. Porque los tipos de cerraduras y de llaves revelan mucho más de lo que podría parecer. Muestran cómo era una sociedad y una época. Han cambiado las formas, pero la necesidad de protegerse sigue.

«Ya había cerraduras muy complejas en el imperio egipcio como puede verse en pinturas en pirámides», explica De Bargas. «Los romanos también velaban por su seguridad y de sus propiedades con complejos sistemas de cierre». Y de una punta a otra del mundo. Incluso frágiles cabañas tienen cerraduras.

Esa pasión llevó a De Bargas a buscar llaves y cerraduras por todo el mundo. Como aquella vez que hizo disparar los detectores de metales del aeropuerto tras un viaje a Nepal. «Tuve que dar muchas explicaciones de por qué llevaba la maleta llena de cerraduras».

De Bargas explica su colección a visitantes.

Durante décadas ha recopilado llaves y cerraduras que muestra en su Museu del pany i la clau en su casa de Segur de Calafell, donde llegó con 14 años. La exposición tiene unas 500 llaves de diferentes épocas, diseños y tecnologías y más de un centenar de cerraduras «con una capacidad de ingenio. De cómo históricamente hemos querido protegernos».

Hace 10 años
Hace diez años que Jaume de Bargas montó ese singular museo en su casa, pero ahora Calafell puede perder la muestra. El creador de la exposición ha cumplido 72 años y no ha visto un interés por parte del Ayuntamiento para habilitar un espacio donde exhibir la colección.
En cambio, el Ayuntamiento de Castellet i el Vilar (El Bages-Barcelona) ha iniciado la restauración de una iglesia y se ha ofrecido para acoger la colección sobre las cerraduras y las llaves.

Algunas de las piezas.

De Bargas preferiría que la colección se quedase en Calafell, a donde su familia llegó hace unos 50 años para pasar los veranos. «Pero ahora es una incógnita».

El museo ha incorporado recientemente una sección dedicado al trabajo en hierro, la forja, el repujado... Hasta doce oficios relacionados con el hierro se exhiben. Aunque la esencia siguen siendo las cerraduras y las llaves. «En España es único. En Europa hay en Italia, Austria y Alemania y tienen muchos visitantes».

En el de Calafell destacan las piezas romanas. «Pero cada época tiene su particularidad. Y son muy pocos los que coleccionan llaves». De Bargas las define como «las cenicientas del mundo industrial. Quizá por ser muy cotidianas o la aparente simplicidad de sus mecanismos».

De Bargas espera una respuesta sobre si el museo puede seguir en Calafell. Hace unos días regresó de un viaje a Burgos cargado de fotos de cerraduras que han pasado a engrosar la colección. Como no podía ser otra manera, esta en la calle Ferradura 48.

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