Cambrils pide prisión permanente para los dos acusados del atentado terrorista

Hoy comienza el juicio del 17-A. La acción terrorista causó un muerto en el municipio y 15 en BCN, y dejó 140 heridos

AGENCIAS

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El Memorial per la Pau, situado frente al Club Nàutic de Cambrils, recuerda el atentado. FOTO: ALBA MARINÉ

El Memorial per la Pau, situado frente al Club Nàutic de Cambrils, recuerda el atentado. FOTO: ALBA MARINÉ

La Audiencia Nacional inicia hoy el juicio por los atentados del 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils, en el que tres acusados se enfrentan a una petición fiscal de entre 8 y 41 años por su presunto papel en la célula que acabó con la vida de 16 personas y dejó a 140 heridos.

Se sentarán en el banquillo Mohamed Houli Chemlal, superviviente de la explosión en el chalé de Alcanar; Driss Oukabir, a cuyo nombre se alquiló presuntamente la furgoneta utilizada en Las Ramblas de Barcelona; y Said Ben Iazza, quien según las acusaciones supuestamente prestó su documentación y su furgoneta isotérmica para comprar y transportar precursores explosivos.

Para los dos primeros la Fiscalía pide 41 y 36 años de prisión, respectivamente, por los delitos de integración en organización terrorista, fabricación, tenencia y depósito de sustancias explosivas; y conspiración para el delito de estragos terroristas; y para el tercero 8 años de cárcel por colaboración con la célula.

Ninguno fue procesado como responsable de las muertes y de los heridos, pero el tribunal dejó la puerta abierta a que las partes lo planteasen en sus escritos. En consecuencia, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo piden prisión permanente para Oukabir y Houli Chemlal por 15 presuntos delitos de asesinato terrorista. Para el tercero, solicitan entre 25 y 30 años de cárcel.

También figuran como acusación el consistorio de Cambrils, que pide prisión permanente para Oukabir y Houli Chemlal; y el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, que solicitan penas de hasta 95 y 44 años de prisión, descendiendo a 8 años la reclamada para Ben Iazza por colaboración con organización terrorista.

Ocurrió poco antes de las cinco de la tarde del 17 de agosto de 2017, cuando Younes Abouyaaqoub entraba a Las Ramblas «a gran velocidad» al volante de una furgoneta alquilada, con la que zigzagueó «arrollando a las personas que por allí caminaban». Entre los documentos que se encontraron en el vehículo estaba el pasaporte de Houli Chemlal y el contrato de alquiler a nombre de Oukabir.

Así lo expone en su escrito de acusación la Fiscalía, que relata cómo sobre la una de la madrugada del día siguiente y tras haber comprado cuchillos y un hacha y haber fabricado falsos cinturones de explosivos, cinco miembros de la célula llegaron al paseo marítimo de Cambrils «atropellando a viandantes» -murió una mujer- y «agrediendo a las personas que se encontraban a su paso». Todos fueron abatidos por los Mossos, también Abouyaaqoub el 21 de agosto en el Penedés.

La fiscal explica cómo se constituyó la célula alrededor del imán de Ripoll Abdelbaki Es Satty, fallecido en la explosión de Alcanar junto a otro miembro, y quien presuntamente adoctrinó al grupo de jóvenes de origen magrebí, algunos hermanos o que se conocían desde niños. Tres meses antes del ataque, la célula empezó a comprar material para fabricar explosivos, y a finales de mayo, coincidiendo con el Ramadán, tres de ellos convocaron a otros cinco, incluido Houli Chemlal, a una reunión en un parque de Ripoll y «les comunicaron que necesitarían su ayuda para derrumbar la Sagrada Familia y el Camp Nou con explosivos que iban a preparar».

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