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'Camiones de la basura se han llevado por delante cables de telefonía'

Vecinos de la urbanización Club Mont-roig aseguran que el servicio es 'muy precario' y la instalación, 'chapucera'
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Héctor Hernández, enseñando los cables de telefonía que están tan bajos que pueden incluso cogerse con la mano. Foto: Alba Mariné

Héctor Hernández, enseñando los cables de telefonía que están tan bajos que pueden incluso cogerse con la mano. Foto: Alba Mariné

Los vecinos de la urbanización Club Mont-roig están hartos de sufrir constantemente problemas con la red de telefonía e internet. Aseguran que el servicio es deficiente desde hace años y alertan de que la instalación del cableado es «muy chapucera». Tanto, que incluso los camiones de la recogida de la basura tuvieron que cambiar de recorrido -y los contenedores, de lugar- porque en más de una ocasión se llevaron por delante los cables de una calle. Así lo explica Héctor Hernández, que lleva toda la vida viviendo en esta urbanización y lamenta que la situación, ahora, ya es «insostenible».

Héctor tiene treinta años y es ingeniero. Recientemente se ha dado de alta como autónomo. Tiene la oficina en casa. Pero está desesperado. «Pagamos por veinte megas y no tenemos ni una. Solo para descargar un archivo en formato PDF ya es una odisea», lamenta.

En algunos puntos de la zona los cables pasan por dentro de propiedades privadas, o incluso pueden cogerse con la mano. Maite, la madre de Héctor, está cansada. «Es un drama, el servicio es tercermundista. Cuando llueve con intensidad o hace un poco de viento ya nos quedamos sin teléfono», lamenta esta vecina. En un punto concreto, los cables de teléfono se han unido con la acometida de la electricidad. «No sanean nada», lamentan los afectados.

Este joven lleva tiempo llamando a la compañía para pedir que arregle la instalación. Y solo le dan largas. Ahora está buscando un local en Tarragona o Reus para poder trabajar desde allí sin tener tantos problemas en la conexión. Aunque espera que algún día lo solucionen. De hecho, se sigue moviendo.

 

A largo plazo

Héctor se ha puesto en contacto con la empresa titular de la línea -Movistar- en varias ocasiones. Asegura que la situación laboral precaria de los operarios tampoco ayuda. Pero esta misma semana ha recibido una llamada en que le prometían soluciones. Eso sí, a largo plazo. «El hombre fue muy amable. Me dijo que ya había hecho una solicitud de trabajo para realizar un cambio en mi centralita -aunque dudo de ello porque siempre dicen lo mismo- Pero es raro que de repente tengan interés», lamenta este joven, con escepticismo. Incluso mandó un correo al Ministerio. Pero todos le remiten a la compañía.

Le dijeron que se encontraba en una zona TRAC (con conexión telefónica para zonas rurales). Y paradójicamente, están junto a la carretera y la red de fibra óptica pasa apenas a un kilómetro de distancia. Los vecinos no entienden nada. «Cualquiera diría que estamos en un lugar muy alejado, cuando estamos entre Mont-roig y Cambrils», lamentan.

 

Pasada la medianoche

Monique y Norbert Van Meir son belgas y llevan 15 años viviendo en Club Mont-roig. Están desesperados. «Casi cada día salta la conexión. Va muy pero que muy lento. A veces tenemos que esperar cinco minutos hasta que conseguimos conectarnos», critican. Aseguran que el problema se ha disparado en los últimos años, porque antes no había tantos usuarios como ahora. «A partir de medianoche es cuando va un poco mejor. La mejor hora es la una de la madrugada Pero nos desesperamos», añade Norbert.

Algunos vecinos se han cansado de esperar y ahora tienen telefonía vía satélite. Es una solución. Pero el problema de raíz persiste.

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