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Cerco al top manta en La Pineda

La operación sorpresa de esta semana, sumada a las medidas disuasorias de la Policía Local, reducen la presencia de estos vendedores ilegales en la zona turística por excelencia de Vila-seca
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Los manteros recogen el género y procuran esconderse del campo visual de los agentes. Si no están ofreciendo género, no están cometiendo delito. Foto: Alba Mariné

Los manteros recogen el género y procuran esconderse del campo visual de los agentes. Si no están ofreciendo género, no están cometiendo delito. Foto: Alba Mariné

«¡Actuamos!». Este fue el grito de guerra una noche calurosa de esta semana en el paseo Pau Casals de La Pineda. Sin tiempo a reaccionar, una decena de policías locales de paisano rodearon las paradas del top manta que se habían posicionado en la acera pegada a la playa del paseo Pau Casals y confiscaron todo el género: gafas, gorras, bolsos, camisetas, zapatillas.. Incluso cuatro sillas de playa muy utilizadas por las mujeres que hacen trenzas de día en la arena.

Los manteros, aturdidos por la presencia en todas direcciones de los policías, huyeron despavoridos a esconderse entre la multitud de turistas que pasean cada noche por La Pineda.

Una hora antes...

La veintena de agentes de la Policía Local de Vila-seca se habían citado en la sala de reuniones de la comisaría. El cabo de la Unitat Ciutadana, Juan Luis Martínez, recordaba el plan, trazado en la pizarra. Era como una táctica del entrenador de fútbol con los jugadores pendientes de cada detalle. En esta ocasión, pero, no es ganar un partido, sino marcarle un gol a la vental ilegal de La Pineda.

El concejal de Seguretat Ciutadana y de Comerç, Josep M. Pujals, admite que «las actuaciones que planificamos buscan evitar la confrontación con esta gente, pero a su vez hacerles el máximo daño a la práctica ilegal que desafortunadamente ya es habitual en los municipios turísticos».
Martínez recuerda antes de dar por concluido el briefing la forma de proceder cuando se entre en acción y recuerda que en caso de detención de algún sospechoso, hay que realizar todos los pasos. «Que nadie se olvide del procedimiento. Todo acorde con la ley», emfatiza antes de dar por concluida la charla previa al operativo.

20 horas. Los manteros desmontan las paradas y se mueven alejándose de los agentes que patrullan. Foto: A. Mariné

La veintena de agentes conocen su papel en el operativo programado. Los de uniforme cerrarán un tramo del paseo Pau Casals cuando les den la orden. El objetivo es que si hay una desbandada, los manteros no terminen bajo las ruedas de un vehículo o hacer daño a los cientos de turistas que pasean a esas horas.

El resto, sigilosamente se sitúan  en puntos estratégicos para rodear de forma invisible la zona de venta ilegal sin que lo noten. «La operación es rápida y contudente, pero los preparativos llevan noches de preparación y comprobación», explica el jefe de la Policía Local, el subinspector Jacinto López.

Walkie y móvil

Con el móvil y el walkie conectada, cada unidad va comunicándose entre sí. Parece un diálogo de besugos porque las conversaciones se entrecruzan en un galimatías de órdenes. Números de dos dígitos equivalen a cada uno de los agentes y cabos que participan en el dispositivo y que deben estar sincronizados.

Los vendedores ambulantes empiezan a vislumbrar algún uniforme y coches de la Policía. No se asustan, sólo mueven sus paradas situadas enfrente de los negocios hasta la barandilla que separa el paseo con la playa. Llegan, miran y abren la manta.

Parecen tranquilos ajenos a que han caído en la red. A pocos metros, en la arena varios policías aparentan ser turistas y aguardan a que el mantero se confíe, deje su mercancía en el suelo y busque clientes entre los paseantes. Todo está preparado.

De repente llega el grito de guerra –¡actuamos!– y aparecen por tierra mar y aire los agentes de paisano. Los vendedores, una decena esta semana, huyen despavoridos, mientras que la Policía Local barre la acera de productos ilegales.

22 horas. Agentes de paisano recogen todo el material ilegal tras coger por sorpresa a los manteros en el paseo. Foto: A.M.

Todo el género se mete en una furgoneta de la brigada. Luego vendrá la parte aburrida: hacer un informe de la operación. Esta semana 500 productos falsos sacados del mercado. Gafas, bolsos, monederos, zapatillas, gorras o camisetas deportivas terminan siendo pasto del fuego en la incineradora. Ese es su final.

«No podemos hacer la vista gorda a una actividad ilegal que vulnera la ordenanza y el Código Penal», explica el concejal Pujals. «Realizamos un esfuerzo importante cada verano para combatir esta práctica ilegal, que afecta directamente a los comerciantes de La Pineda», añade el edil.
La operación duró pocos minutos, pero con muchas horas de preparación previas. Los agentes habían recabado información, habían localizado los puntos más eficaces para dar el golpe y se había procurado hablar poco del día y de la hora porque en todas partes hay ojos y oídos. «Habrá más operaciones», asegura el subinspector y el cabo.

Dos clases de vendedores

La presencia del top manta en La Pineda no es un sólo un problema de los meses más importantes del verano. La Policía Local tiene conocimiento de que los primeros vendedores ya aparecen en Semana Santa. Son gente que vive en la zona y que tiene más de un trabajo. Con la venta ilegal amplia el negocio y conoce bien como esquivar la presión policial, aunque tampoco se les da tregua.

Los otros vendedores aparecen en temporada alta. Son gente de paso y se instalan en el paseo y las inmediaciones. Los que ya tienen experiencia buscan los pinos del parque del Perruquet para camuflarse. «Sean de aquí como de temporada, todos incumplen la ordenanza municipal y cometen delitos contra la propiedad intelectual e industrial. No hay permisividad con ello», comenta el concejal.

Más allá de las operaciones puntuales como la de la noche de esta semana, la Policía Local patrulla a diario las zonas más calientes y se apoya en según que franjas horarias con los Mossos. «Es difícil erradicar esta actividad, pero seguiremos presionando para que sea lo más residual posible», insiste el edil.

El paseo Pau Casals volvió a la calma en pocos minutos. Incluso muchos ni se enteraron de la operación relámpago de la Policía Local. Se marcó un gol al top manta, pero estos días han vuelto a ofrecer sus productos. El partido continua. No hay tregua.

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