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Concejales torrenses en la picota

Jordi Solé (PSC), Clara Solivellas y Lluís Suñé (ABG) están señalados por acciones cometidas en el ámbito privado

J.Cabré

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Concejales torrenses en la picota

Concejales torrenses en la picota

Eduard Rovira (ERC), alcalde de Torredembarra, comentaba a principios de legislatura en petit comité que le gustaría terminar el mandato con el pacto de gobierno alcanzado con el PSC y Alternativa Baix Gaià (ABG). El deseo del republicano no era un asunto menor, porque es una maldición que arrastra la política municipal desde hace muchas legislaturas.

No hay que olvidar que el punto más negro de toda esta inestabilidad se ha vivido en la pasada legislatura y que llevó unos días al exalcalde Daniel Masagué a la cárcel y muchas de las piezas judiciales abiertas desde junio de 2014 todavía no están cerradas.

Los deseos de Rovira todavía son válidos a fecha de hoy, aunque ha habido tres terremotos en este arranque de legislatura que han puesto el miedo en el cuerpo del republicano. Y tras la última zozobra del concejal Lluís Suñé, de consecuencias impredecibles a las pocas horas de destaparse públicamente, faltará por ver si el pacto de este tripartito llega al ecuador de la legislatura o se fragmenta en las próximas semanas.

La primera grieta la puso el concejal de Turisme i Educació, Jordi Solé, que aparcó impunemente en la salida de emergencias de Cal Bofill, un centro de interpretación medioambiental al lado de la playa. La Policía Local lo multó con 200 euros y a raíz de la sanción se descubrió que conducía sin seguro y sin la ITV pasada. La sanción se incrementó, pero el supuesto trato de favor al no inmovilizar el coche creó tensión y puso en tela de juicio la labor policial, que siempre argumentó que nadie tiene privilegios, ya sea un cargo público o un ciudadano particular.

La segunda grieta la provocó hace escasos meses la concejal de Urbanisme, Clara Solivellas. Una conducción temeraria al coger el coche con unas copas de más le han supuesto una retirada de carné y una multa económica. Al igual que Solé, ha pedido perdón públicamente por su error, pero tampoco tiene intención de dejar la política ni los proyectos que tiene entre manos en una de las áreas estratégicas del Ayuntamiento.


El último caso
Su compañero de filas y portavoz, Lluís Suñé, sí ha abierto una grieta de consecuencias todavía por determinar. Su gestión en el área de Bienestar Social para defender a las personas que sufren pobreza energética ha sorprendido cuando él directamente ha defraudado la luz de su negocio, cortada opor impago. Endesa, hasta la fecha, no ha denunciado este delito argumentando que hay tantos en toda la provincia que no da abasto.

La situación del equipo de gobierno de Torredembarra se ha debilitado en cada uno de los escándalos descubiertos, pero de momento no ha sido suficiente como para resquebrajar el acuerdo sellado a principios de legislatura.

Algunas fuentes apuntan que los dos primeros ‘errores’ se han contenido políticamente sin necesidad de romper el pacto a pesar de las agrias críticas de la oposición. Pero el caso Suñé podría desestabilizar un acuerdo que cada minuto es más frágil.

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