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Cuando Barcelona estornuda, el Baix Penedès se constipa

El área metropolitana de la capital toma decisiones sin tener en cuenta cómo afecta a su comarca de influencia

José M. Baselga

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Las facilidades para el transporte público no llegan al Baix Penedès.

Las facilidades para el transporte público no llegan al Baix Penedès.

Juan Fernández coge cada día el tren para ir desde Calafell a Barcelona. «Ahora hace unas semanas que no hay problemas, pero a ver hasta cuánto dura». Eso sí, el abono mensual (un viaje de ida y vuelta al día) cuesta 99,55 euros. «Es carito».

Cada día son miles los vecinos del Baix Penedès que van a Barcelona en tren por motivos laborales o formativos. Y también miles los coches desplazándose en el mismo sentido.

Difícil y caro en coche
Benito va en coche. «Porque entro de madrugada a trabajar y a esa hora no hay tráfico. De lo contrario sería imposible por las caravanas en la  C-31». La alternativa a la carretera son 10 euros del peaje de la autopista C-32 para hacer unos 50 kilómetros.

Son miles los ciudados que van diariamente a Barcelona desde el Baix Penedès.

El Baix Penedès no se beneficia de políticas de movilidad aplicadas en el Área Metropolitana de Barcelona (AMB). Administrativamente la comarca no está en el AMB, pero por sus dinámicas, técnicamente, debería formar parte. Sin embargo cualquier decisión en el ámbito AMB la comarca sólo la sufre. Sin voz ni voto.

Competencias
La Ley de 2010 del Parlament reconoce competencias técnicas y políticas al AMB. En 1987 se constituyó con capacidad de actuación en cohesión, equilibrio territorial, vivienda, movilidad, ciclo del agua, residuos y medio ambiente.Es una capacidad de gestión en un área de 36 municipios que representan a 3,2 millones de personas, un 43% de la población de Catalunya.

Una de las últimas iniciativas del Área Metropolitana de Barcelona es la creación de «zonas de baja emisión» en las que estará prohibida la movilidad de muchos coches en episodios de elevada contaminación, que no podrán acceder a la ciudad.

El AMB puede restringir la circulación en determinados días.

El AMB ha impulsado medidas para paliar esa situación. La Autoritat del Transport Metropolità (ATM) aprobó que los municipios que ahora son zona 2 de tarificación pasarán a ser de zona 1, con lo que el precio del billete de tren disminuirá en la red de Cercanías de Barcelona. La rebaja se pagará a la compañía Renfe con parte del IBI recaudado en el Área Metropolitana. Por ello en el ATM el precio por kilómetro de tren es más barato. 

Pero ¿qué pasará con los miles de coches que salen del Baix Penedès hacia Barcelona? La comarca, que ‘de facto’ forma parte de la realidad metropolitana, está fuera de las acciones para oxigenar esos canales de unión. Sólo sufrirá decisiones sin contraprestación. 

Así funciona la restricción.

Al estar fuera del AMB, en el Baix Penedès la rebaja de zonificación debe aplicarla la Generalitat. Y no está por la labor. Y desde el AMB se responde que eso es cosa de la Generalitat. O sea que no se podrá entrar a la ciudad en coche, pero el billete de tren será más caro que en municipios del AMB.

El concejal de Cunit Jaume Casañas, que también es geógrafo, señala que «la movilidad del Baix Penedès no mejora. Ni podemos participar en el debate». Casañas señala que «una cosa es el ámbito metropolitano y otra la realidad metropolitana».

En el Baix Penedès destacan que si Barcelona es la capital de Catalunya, debe ejercerla para el resto de Catalunya. ¿O sólo es capital del área metropolitana? Y más cuando tiene una zona de tanta unión como el Baix Penedès, que además debería ser el descentralizador de la capital.

La movilidad por carretera tampoco es fácil ni barata.

«Que a la hora de realizar políticas metropolitanas se tenga en cuenta la realidad metropolitana. O se creará un área metropolitana de primera y otra de segunda», destacan en el Baix Penedès. Pero la comarca no es interlocutor. Y la Generalitat tampoco la tiene muy en cuenta.

Mejorar comunicaciones

«Barcelona aporta al Baix Penedès una externalidad negativa», señala la presidenta del Consell Comarcal y primera teniente de alcalde de El Vendrell, Eva Serramià.

Destaca la necesidad de mejora de las comunicaciones en tren con una rebaja de precios y mayores frecuencias en la línea del interior y de la costa.  También debe mejorar por carretera con unos peajes más bajos, con el criterio de movilidad de ciudades europeas respecto a sus áreas de influencia.

La C-31 está saturada y la C-32 es muy cara.

La comarca desde hace años es receptora de población expulsada de Barcelona por el desmedido aumento del precio de la vivienda de compra y alquiler. Pero se castiga a esa población que debe desplazarse a la ciudad porque allí mantiene su trabajo. Es un criterio que no se aplica en ningún otro lugar, donde las conexiones entre la periferia y el centro son rápidas, efectivas  y baratas.

«La mejora haría que más población escogiese instalarse en el litoral del Baix Penedès por la calidad de vida y fáciles desplazamientos», señala Serramià. «Así se lograría un equilibrio». También el arraigo de quien escoge instalarse en un municipio es diferente.

Estudiar
La presidenta del Consell cita como ejemplo a aquellos estudiantes que cursan una carrera en Barcelona. En la Universitat Autònoma por ejemplo, hasta donde llegan trenes desde otras zonas pero no desde el Baix Penedès. Ello supone a las familias el gasto del alquiler de una vivienda.
Hay que atender a las necesidades del área metropolitana real. «Y ese límite llega a El Vendrell. De lo contrario se prima a Barcelunya».

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