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Cuando Sant Vicenç de Calders dejó de ver pasar trenes

Hoy se han cumplido 130 años de la estación de tren de Sant Vicenç de Calders. Los vecinos del entonces municipio sólo veían pasar trenes por las líneas que atravesaban su territorio

José M. Baselga

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Imagen de los primeros trabajadores de la estación de Sant Vicenç. FOTO: ARXIU COMARCAL BAIX PENEDES

Imagen de los primeros trabajadores de la estación de Sant Vicenç. FOTO: ARXIU COMARCAL BAIX PENEDES

Hoy se han cumplido 130 años de la inauguración de la estación de Sant Vicenç de Calders. Entonces Sant Vicenç era un municipio independiente que veía pasar los trenes.

La línea ferroviaria entre Barcelona y Tarragona tenía pendiente de hacer el tramo de Martorell a Tarragona, pasando por Vilafranca. Fue inaugurado el 15 de abril de 1855. Lo desplegó la Sociedad de los Ferrocarriles de Tarragona a Martorell i Barcelona (TMB).

Con motivo de la celebración, Eduardo Martínez, residente en la colonia ferroviaria de Sant Vicenç, ha recogido la historia de la que con el tiempo fue la estación de uno de los más importantes nudos ferroviarios del país.

De paso

Inicialmente la línea tenía estación en El Vendrell y en Torredembarra. Los vecinos de Sant Vicenç sólo venían pasar trenes que recorrían con completo todo su municipio. Y la cosa se complicó cuando el 31 de enero de 1883 Calafell y Valls quedaron también unidas por el ferrocarril de la compañía Ferrocarril de Valls a Vilanova i Barcelona (VVB).

En Sant Vicenç ya veían pasar trenes en todas las direcciones. Esas unidades se cruzaban con un paso elevado cerca de donde estaría la futura estación.

Absorbida

Eduard Martínez explica en su estudio que los problemas económicos de la VVB llevaron a que fuese absorbida per la compañía Tarragona Barcelona Francia (TBF) en diciembre de 1886.

Para entonces el ingeniero Eduard Maristany ya trabajaba en el enlace de las dos líneas en Sant Vicenç de Calders. Contemplaba el encuentro de las vías y la construcción del edificio de viajeros y de los servicios».

Fue un 24 de abril de 1887 que el pueblo de Sant Vicenç de Calders dejaba de ver pasar trenes y lograba una estación. «Lejos de todo», explica Martínez. «Y con la característica de estar situada en el medio de les vías».

Tres y tres

Tres vías quedaban del lado de montaña y otras tres de la parte del mar. La estación era el punto de encuentro de las ya dos líneas de la compañía TBF.

El edificio de viajeros era de una sola planta con diferentes dependencias, donde vestíbulo, restaurante y sala de equipajes ocupaban la mayoría del espacio.

Con los años la compañía TBF también tuvo problemas y realizó una suspensión de pagos en diciembre de 1897. La compañía MZA (Madrid, Zaragoza, Alicante) como principal creditora, recibió el patrimonio.

Crecer

Ese cambio dio paso a la construcción de la colonia ferroviaria de Sant Vicenç de Calders. La estación estaba en una zona de campos y el núcleo urbano quedaba a unos 3 kilómetros.

De forma rápida la estación ganaba en importancia como nudo de comunicaciones. En enero de 1901, la Compañía MZA extendió la zona de vías para poder acoger más vagones de mercancías.

Ese aumento de actividad llevó también a ampliar la colonia ferroviaria. En 1905 tenía su primer pabellón acabado para acoger al incremento de trabajadores que necesitaba la estación. Al final fueron seis los pabellones con 72 viviendas. La colonia ferroviaria comenzó a forjar su propia historia.

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