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Cuando los muros del castillo de Calafell no resistieron

En 1641 en el contexto del enfrentamiento entre la monarquía de Felipe IV y las Cortes Catalanas, las tropas castellanas arrasaron la fortaleza y casas del núcleo histórico 

JOSÉ M. BASELGA

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El castillo de Calafell y la rectoría sufrieron importantes daños en aquel ataque que los historiadores sitúan en enero de 1641.

El castillo de Calafell y la rectoría sufrieron importantes daños en aquel ataque que los historiadores sitúan en enero de 1641.

En años de excavaciones los arqueólogos encontraron a los pies del castillo de Calafell restos de lo que podría haber sido una vivienda que hubo en lo más alto de la fortaleza. Esos vestigios se localizaron en los años 80.

De hecho, se sabe que durante la Guerra contra las tropas castellanas, muchos vecinos se refugiaron y armaron en el castillo. Se escondieron en la cisterna. En los muros plasmaron sentimientos desesperados de lo que sucedía.

Este es el documento encontrado en el que se narran los hechos del ataque. FOTO: cedida

El castillo de Calafell fue durante siglos una gran fortaleza. Una calle circundaba todo el recinto y otra llevaba a la entrada de la fortificación con un puente levadizo. Pero los documentos de la segunda mitad del siglo XVII hablan del castillo como una ruina, como explica el historiador de Calafell, Joan Santacana.

La rectoría

Incluso la documentación de la parroquia tuvo que rehacerse en 1650. «Una señal inequívoca de que había sido destruida», explica el historiador. Después de esa contienda a la que siguió una década de miseria, cuando el rector Rollán tomó posesión de la rectoría, lo encontró todo destrozado. Ni libros de cuentas ni registros. Pero ¿Qué pasó en aquella fortaleza de grandes muros? ¿Resultó afectado el resto del núcleo?

Un documento localizado recientemente en el archivo del que fuera Señor de Calafell a mediados del XVII, Federich Desbosch, confirma que el castillo fue atacado. Las tropas castellanas derribaron parte de la muralla y la residencia que coronaba la fortaleza. También incendiaron la práctica totalidad de las casas del núcleo histórico. Incluso saquearon la rectoría.

En 1652 Federich Desbosch vivía en la Corte en Madrid. Era un noble de la monarquía de los Habsbugo con el reinado de Felipe IV. En un escrito al hombre de confianza del Rey, Federich Desbosch explicaba los sucesos que motivaron que su padre fuese herido y la destrucción del castillo y el saqueo del pueblo a manos de los soldados castellanos.

Indemnización

En el escrito localizado se pedía una indemnización por los daños causados en las propiedades. Además del relato de lo sucedido hay testimonios de quienes presenciaron el ataque. Se narra como además del saqueo del castillo de Calafell también se atacó a los de Llorenç y Papiol.

Joan Santacana considera que el saqueo de Calafell y su castillo fue en enero de 1641. «Hay crónicas de la época que detallan la crueldad del ejército castellano».

Una de ellas destaca que «salieron de Tarragona de vuelta del Penedés, victoriosas las castellanas tropas, quemando lugares y asolando quintes, entraron en lo llano sin la menor resistencia, enseñoreándose de un país ceñido de cordilleras de empinados cerros (...) plantó sus reales el marqués en Villafranca cabeza de aquel distrito».

Santacana explica que para comprender los hechos de Calafell «hay que situarlos en el contexto del enfrentamiento de la monarquía de Felipe IV, dirigida por el Conde Duque de Olivares y las Cortes Catalanas en la primera mitad del siglo XVII.

Desolación en el camino

La situación desembocó en una guerra (ver información adjunta). El primer año de conflicto (1641) el Conde duque de Olivares nombró Virrey al Marqués de los Vélez, que dirigió a un ejército procedente de Castilla, que invadió Catalunya ocupando Tortosa, Tarragona y que avanzaba hacia el Penedès, saqueando lo que encontraba a su paso. En Barcelona en 1962 fue derrotado, pero dejó desolación en su camino.

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