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Cunit deja que los árboles se comuniquen

La apertura de franjas de protección se hace con criterios de selección de ejemplares 

José M. Baselga

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Una tramo de franja de protección en Costa Cunit.

Una tramo de franja de protección en Costa Cunit.

La neurobiología vegetal habla de la comunicación que se establece entre las especies en un bosque. Una colaboración necesaria para la supervivencia. Porque mientras  Charles Darwin defendía la evolución biológica a través de la selección natural, donde sobrevive el más fuerte, el también naturalista Piotr Kropotkin plantea la colaboración como sustento de la evolución.

Y esa comunicación parece esencial entre las especies vegetales de un bosque. Los árboles no son seres aislados. Se ha demostrado que en un bosque las especies están interconectadas y comunicadas mediante sistemas radicales y que la supervivencia está en la colaboración y no en la competencia.

Ese criterio es el que ha comenzado a emplear Cunit en el tratamiento de las franjas de protección de las urbanizaciones y que también trasladará a los bosques. Con una intervención selectiva que permita la sucesión ecológica.

Una necesaria protección de las urbanizaciones junto a zonas boscosas es abrir franjas en las que se eliminen árboles y matorrales para que no propaguen el fuego. Pero muchas de esas intervenciones han sido criticadas por los ecologistas por indiscriminadas y arrasar con todas las especies.

Hace años las franjas de protección que se abrieron en Cunit valieron denuncias ya que incluso se cortaron especies protegidas como el palmito (margalló) y otras que juegan un papel esencial en el equilibrio del bosque.

Selección

Ahora el Ayuntamiento ha abierto una franja de protección en Costa Cunit siguiendo criterios de selección de las especies que deben dejarse por su valor ambiental y de mantenimiento del equilibrio forestal.

Arba litoral, entidad que trabaja para la recuperación de  bosques destaca esa intervención experimental de gestión forestal antiincendios basada en la sucesión ecológica que favorece a la evolución del ecosistema y que permite el asentamiento de especies autóctonas adaptadas al clima.

El técnico de Medio Ambiente de Cunit, Josep Miró, explica que «hemos seguido los criterios que marca la normativa. Años atrás se arrasaba con todo. Las franjas de protección son necesarias. Se desbroza en una franja de 25 metros, pero debe hacerse forma selectiva».
 

Selección
Arba litoral colaboró en la selección de ejemplares que debían dejarse para asegurar esa evolución. Son especies que permiten una composición florística diversa, poco inflamable y resistente al fuego y a fenómenos como viento, plagas o lluvias torrenciales.

Además de indultar pinos y palmitos,  xerófilas de hojas perennes y duras que les permiten resistir sequías, pero muy inflamables, también se han preservado especies esclerófilas y  laurifolias, de hoja plana y perenne que crean condiciones de sombra, permitiendo aislar a las urbanizaciones en caso de incendio.

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