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«De aquí no nos moveremos hasta que venga un juez y nos obligue»

Ayer finalizó la prórroga de 15 días que el propietario del Camping La Unión dio a los campistas para que se fueran

Maria Pedrerol

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Algunos campistas siguen negándose a abandonar el camping. FOTO:  alba mariné

Algunos campistas siguen negándose a abandonar el camping. FOTO: alba mariné

«A nosotros nos dijeron que teníamos que irnos de aquí hoy, y el día es hoy, pero yo me niego a marcharme». Son las contundentes palabras de uno de los afectados por el desalojo del Camping La Unión de Salou, José Garcia, que, junto con otra veintena de campistas, sigue al pie del cañón defendiendo su vivienda a capa y espada. Todos ellos debían abandonar el recinto ayer, 15 de marzo, después de que el pasado día 1 los propietarios les dieran una prórroga de 15 días más para irse de allí. Muchos de ellos han llegado a un acuerdo con la dirección del camping. Incluso alguno de los que hace dos semanas se negaban a irse han hecho un paso adelante y ya tienen cerrada la negociación. «¡Qué se queden aquí los que buscan lío!», manifiestan desde el anonimato.

Estos, los que según los otros campistas «buscan lío», no son más que unos afectados que siguen sin tener dónde ir y que además, aseguran, han pagado «religiosamente» todas las mensualidades. «Nosotros no tenemos ninguna deuda. A los que sí tienen deudas se las han perdonado si se iban y estamos hablando de importes de 16.000 y 20.000 euros. Y encima les han pagado la fianza del nuevo piso y la primera mensualidad». Quien habla es José García, un campista que tiene una caravana allí y que, insiste, «no la voy a sacar». García sentencia: «No nos iremos. Sólo haremos lo que nos digan nuestros abogados».

Abogados o incluso un juez. En 2009 Francisco Marino –explica– invirtió 20.000 euros en la compra de un módulo fijo en el camping. «Ahora me ofrecen sólo 4.000. Estoy perdiendo más del 80% de mi inversión», lamenta. Ahora, le dicen que tiene que irse y «yo he pagado cada mes, incluso hasta final de marzo» y asegura que «el camping no será quién me saque de aquí. En todo caso deberá ser un juez».

Aun así, Marino reconoce que «estamos dispuestos a llegar a un acuerdo razonable, pero no propone nada –refiriéndose a el gerente del camping, Francisco González–». «Todo este asunto ya es cosa de los abogados y tienen que trasladar caso por caso al juez, de forma individual para que decida él. Esto va para largo», comenta.

También Lucía Robles ha decidido quedarse pase lo que pase. «¿Qué adelanto yo yendo a buscar otro sitio?» se pregunta. «No iré a mirar nada si ni siquiera sé el tiempo que estaremos así». Lucía hace 28 años que vive 10 meses al año en el camping. Los otros dos los pasa en su vivienda de Sabadell, pero ni siquiera se plantea residir allí todo el año. Por ahora, continuará en La Unión y seguirá luchando para que así sea por muchos años más.

Cierra por deudas

El Camping La Unión ha cerrado sus puertas después de 35 años abierto. De hecho, hace dos días las grúas derribaron el supermercado, del que ahora ya sólo quedan runas. La veintena de familias que residen todo el año allí se han negado a abandonarlo desde el primer día. La mayoría viven allí por necesidad ya que no pueden pagar el alquiler de un piso. Hay familias con niños, gente mayor o también enferma.
El gerente del camping, Francisco González, asegura que se ve obligado a cerrar por la morosidad de alguno de los campistas, que tienen deudas que ascienden a los 160.000 euros. González pone de manifiesto que se ha mostrado siempre dispuesto a llegar a un acuerdo con todos ellos y, de hecho, asegura que están dispuestos a hacer todo lo posible para ayudarles.

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