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De turismo aquí sabemos. Sigamos demostrándolo

El potencial es enorme. Además del deportivo o de cruceros, aún debemos sacar provecho al de congresos, gastronómico o enoturístico

Núria Pérez

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El Mundiavocat reunió a 3.000 abogados futbolistas en el Complex Esportiu Salou en mayo. FOTO: cedida

El Mundiavocat reunió a 3.000 abogados futbolistas en el Complex Esportiu Salou en mayo. FOTO: cedida

La Nit del Turisme de la Costa Daurada i les Terres de l’Ebre ponía el pasado jueves el broche a una temporada turística que se anunció difícil tras el récord de pernoctaciones logrado en 2017 (22 millones), que se vio más complicada aún en los meses de verano (con descensos del 8% en julio y agosto) y que finalmente ha cerrado con una  caída del 3%.

Diversos factores han influido en estos resultados. Entre ellos, la reapertura de mercados competidores y competitivos en el Mediterráneo como Turquía, Egipto o Túnez que ha reducido algo el turismo prestado de estos destinos durante los últimos años, la devaluación del rublo, las dificultades de algunos touroperadores internacionales o incluso la inestabilidad política provocada por el Procés. 

Con todo, el balance no es negativo. Más de 5,5 millones de turistas han visitado nuestro territorio, un 5,1% más que el año pasado en el caso de la Costa Daurada y un 4,4% más en Terres de l’Ebre, lo que indica que nuestra capacidad de atracción sigue siendo importante (aunque no se haya traducido en más ingresos por pernoctaciones) y que los esfuerzos del sector en plena crisis económica para hacer de la Costa Daurada un destino turístico renovado y de calidad son de admirar. 

En este sentido hay que destacar especialmente las inversiones realizadas por el sector de los campings para alejarse de la clásica tienda de campaña para convertirse en complejos vacacionales con servicios de elevado nivel hotelero. O la decidida apuesta de algunos empresarios (y también municipios) por el turismo deportivo que la pasada primavera se tradujo en más de 20.000 visitas con motivo de la celebración de diferentes eventos, desde partidos amistosos a competiciones, masterclass y stages de equipos de fútbol base o profesional y empresas o profesiones liberales a actividades de cicloturismo o náutica pasando por la práctica del golf. 
Igualmente destacada fue la renuncia a finales de 2016 del Saloufest, el controvertido festival de universitarios británicos que se celebraba en los días previos y posteriores a la Semana Santa y, que tanto perjuicio había ocasionado a la imagen de la Costa Daurada. 

También es de remarcar el impulso que, en apenas cinco años, ha logrado el turismo de cruceros. Los números cantan por sí solos: 7,5 millones de euros de impacto económico y 98.126 pasajeros este año, un 91% más que en 2017 y muy lejos de los 1.394 de 2013. La cifra va al alza. El año que viene se esperan superar los 100.000 y además la naviera italiana Costa Cruceros,que ha hecho de Tarragona uno de sus puertos base, operará con un buque más grande, el Costa Fortuna, eso sí en domingo cuando muchos establecimientos de Tarragona están cerrados. 

Sin desmerecer lo logrado, que es mucho y, lo más remarcable es que buena parte de estas inversiones ha coincidido con los años más duros de la última Gran Recesión, es evidente que aún queda camino por recorrer y no únicamente para mantener esas cifras de crecimiento de visitantes sino y ahí está el primer reto para mejorar los ingresos. El potencial es enorme. Además del turismo familiar, deportivo o de cruceros, el territorio todavía no ha sacado el provecho que podría al turismo de convenciones y congresos, la diversidad y calidad de nuestra oferta gastronómica (refrendada esta semana con las cinco estrellas Michelin o las cinco que están en puertas y que figuran en la Bib Gourmand) y de nuestras bodegas de vino, algunas con gran prestigio internacional y que tienen una baza por jugar en el ámbito enoturístico. 

La Administración pública también tiene buena parte de la responsabilidad sobre el futuro tanto regulando la actividad para evitar competencia desleal como dando impulso a las infraestructuras pendientes o las mejoras en servicios básicos de nuestros municipios. 

En definitiva, de turismo aquí sabemos. Sigamos demostrándolo. 

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